Venezuela capturó a 86 capos del narcotráfico en siete años y
decomisó 636 toneladas de estupefacientes desde 1999, informó el
ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Tareck El Aissami, en
una entrevista divulgada este martes.
Nunca antes en la historia del país se había logrado tamaña
proeza, manifestó el titular al diario Correo del Orinoco, en el
contexto del Día Internacional del combate contra el uso indebido y
el tráfico ilícito de esas sustancias, reporta Prensa Latina.
Desde que la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA, por
sus siglas en inglés) salió del país, en 2005, la administración
aprehendió a esa cantidad de criminales, entre los cuales se
encuentra el jefe de la banda narcoparamilitar colombiana Los
Rastrojos, Diego Pérez Henao.
A partir de la retirada del órgano ese año, la nación duplicó el
embargo de drogas a escala nacional, dijo el funcionario, quien
explicó que la política de la DEA radicaba en el control de
estupefacientes hacia Estados Unidos y no hacia otros destinos.
Tampoco, agregó, realizaba actividades de inteligencia para
desarticular la logística de los grupos criminales dedicados al
trasiego de narcóticos.
Venezuela tiene razones para festejar esta jornada, añadió El
Aissami, al asegurar que el logro fundamental reside en haber
construido y diseñado una política soberana, adecuada a su realidad.
De acuerdo con el ministro, el Ejecutivo mantiene una estrategia
permanente para golpear la logística de las organizaciones dedicadas
al narcotráfico y promover el fortalecimiento de la vigilancia del
espacio territorial.
Por siete años consecutivos, hemos logrado que nuestra nación
esté libre de cultivos ilícitos, resaltó, lo cual fue posible
gracias al incremento de la capacidad operativa de la Fuerza Armada
Nacional Bolivariana y los organismos de seguridad pública.
Actualmente estamos calificados por Naciones Unidas entre los
primeros cinco países con políticas exitosas en materia de lucha
contra las drogas, destacó.
Venezuela constituye una referencia en el combate a ese flagelo,
ha suscrito 52 instrumentos con 38 países, y mantiene comisiones
mixtas de trabajo con Italia, Guyana, Ecuador, República Dominicana,
México, Portugal, Colombia y Bolivia.
No hay carteles mexicanos en nuestro territorio, garantizó El
Aissami, antes de ratificar que el país no produce ni consume
sustancias de ese tipo y está robusteciendo las acciones para evitar
que estas ingresen.
La única nación sin moral para hablar de lucha contra el
narcotráfico es Estados Unidos, que además pretende arrogarse la
condición de suprainstancia para evaluar a los países soberanos,
cuando un tercio de su población consume algún tipo de droga.
El gobierno estadounidense no rinde cuentas a Naciones Unidas
sobre los estupefacientes incautados, ni tiene cómo medir la
cantidad de cultivos ilícitos existentes en su territorio, denunció.