Oriente
Medio ya era el blanco desde el 2001. La escena que Estados Unidos,
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y sus aliados
en Oriente Medio han tratado de mostrar, no es más que un plan
firmado y aprobado en Camp Davis, justo después del atentado del 11
de septiembre. A partir de ese momento comenzarían las guerras por
el recurso del siglo XXI: el gas.
Según el analista francés Thierry Meyssan: "Siria figuraba en una
lista de siete objetivos", entre los cuales se encontraban también
Afganistán, Iraq, Libia, Somalia, Sudán e Irán. Según este, "después
de Afganistán e Iraq, estaba previsto atacar Libia y Siria, después
Somalia y Sudán, y finalmente Irán". Plan que tuvo una pequeña
alteración en su rotación, pero sus objetivos no cambiaron.
Pasados los años, ya se han visto los resultados en Iraq y
Afganistán, incluso, se le dio muerte al presunto responsable del
atentado a las Torres Gemelas, Osama Bin Laden; la masacre contra la
población libia a manos de los "escuadrones de la muerte" (OTAN) y
los intentos por demonizar a Irán, que ha reiterado en incontables
ocasiones que su programa nuclear tiene un carácter pacífico. Pero,
cuál era el motivo para incluir en esa lista a Siria e Irán.
Según el profesor Imad Fawzi Shueibi, en estos países se
encuentran grandes reservas de gas. Además, Siria pasó a ser el
"centro de almacenamiento y producción, también vinculando con las
reservas del Líbano".
El interés de Estados Unidos en Oriente Medio no es más que
completar su proyecto Nabucco (gasoducto para el transporte del gas
natural a través de Europa) el cual "parte de Asia Central y de los
alrededores del Mar Negro, pasa por Turquía —donde se sitúa la
infraestructura de almacenamiento—, recorre Bulgaria, atraviesa
Rumania, Hungría y llega hasta Austria, desde donde se dirige hacia
la República Checa, Croacia, Eslovenia e Italia".
Esta sería una forma de diversificación de las actuales rutas de
suministro en Europa, dependientes de Rusia. Sin embargo, la
avaricia rompe el saco, reza un viejo refrán. Estados Unidos
pretendía incorporar el gas iraní a su plan, y a su vez, el gas
proveniente del Mediterráneo oriental: Siria, Líbano e Israel.
Según Imad Fawzi, "en julio del 2011, Irán firmó varios acuerdos
para el transporte de su gas a través de Iraq y de Siria. Por
consiguiente, Siria se convierte así en el principal centro de
almacenamiento y producción, vinculado, además, con las reservas del
Líbano".
Este acuerdo resultó ser una bomba para los creadores de Nabucco,
pues el nuevo escenario geográfico, estratégico y energético que se
abre con la alianza Irán, Iraq, Siria y el Líbano conlleva atrasar
aún más dicho plan.
Según cuenta Russia Today, Nabucco estaba diseñado para comenzar
la extracción de gas en el 2014, y pretendía competir con los
proyectos rusos (North Stream y South Stream). Mas comenzaron a
aparecer diversos problemas técnicos que retrasaron su apertura
hasta el 2017, y con el acuerdo antes mencionado, la inversión del
gasoducto comenzó a costar más de lo planeado.
En un inicio, Nabucco transportaría a los países de la Unión
Europea 31 mil millones de metros cúbicos de gas natural procedente
de Oriente Medio, de ahí la alianza Estados Unidos-OTAN-Unión
Europea y la desesperada jugada contra los Gobiernos de Teherán y
Damasco.
Por último, la jefa de proyectos europeos de investigación y
analista política especialista en asuntos de Oriente Medio, Nagham
Salman, coincidió con otros expertos en que en los últimos años, con
el avance de los programas rusos, y el acuerdo entre Irán, Iraq,
Siria y Líbano, el "eficiente y apropiado" plan Nabucco (llamado así
por el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía,
Nobuo Tanaca) se encontraba totalmente paralizado.
Esto deja como única alternativa —a aquellos que invirtieron
millones en dicho plan— desestabilizar a Siria en primer lugar, para
provocar la caída del Gobierno de Al Assad, y sustituirlo por un
Gobierno que confronte a Irán para así atacar el país persa tras las
elecciones en Estados Unidos (ya que en estos momentos no les
conviene una guerra a ninguno de los postulados).
Ante la situación conocida nace el escepticismo de muchos
expertos. Mientras que Israel se pasea con su arsenal nuclear sin
que nadie le diga nada, el conflicto que hoy vive Siria, y las
sanciones a Irán por su programa nuclear pacífico, están dadas en
realidad por ser el eje que entorpece la competencia de Occidente
por el gas.