Un reloj solar que coquetea con las nubes, a más de 800 metros
sobre el nivel del mar, mide este lunes con admirable precisión el
tiempo en el Parque Nacional de Topes de Collantes, al sur de la
central provincia cubana de Sancti Spíritus.
Según Alejandro Romero Emperador, delegado de la Fundación de la
Naturaleza y el Hombre Antonio Núñez Jiménez en el territorio,
estima que es único en el área del Caribe al estar en un lugar tan
elevado y reunir importante elementos distintivos de la localidad,
reporta Prensa Latina.
Precisa el investigador que su diseño se basa en figuras
geométricas y el empleo de elementos geológicos de las propias zonas
montañosas de Guamuhaya o Escambray.
Vecinos del lugar recuerdan que la obra fue fruto, hace 25 años,
de los artistas húngaros Gyorgy Olajos y Gabriella Meszaros que se
enamoraron de las bellezas y el microclima de este paraje.
La gran circunferencia, ubicada en una explanada de Topes de
Collantes tiene cuatro entradas que simbolizan las fases de la Luna
y siete bancos que sugieren los días de la semana.
El proyecto incluye en su exterior círculos diversos con rocas
que representan las eras geológicas: Paleozoica, Mesozoica y
Cenozoica.
Acompañan la obra ejemplares de la flora y la fauna, entre ellas
la yagruma y el café y el zunzún (el ave más pequeña del mundo).
El círculo mayor su centro- tiene dos partes: la superficie de
lectura, marcada con las horas del día, con una recreación artística
del tocororo (ave nacional) en pleno vuelo.
Encima de ésta se alza una base de mármol verde que debería
sostener el gnomon o dispositivo paralelo al eje de la Tierra que
provoca la sombra, pero del cual carece.
En este caso particular un trabajador del lugar ideó una fórmula
que posibilita conocer la hora oficial a partir de la suma del
tiempo.
La utilización del primer reloj de la historia, el de Sol, se
basa en la velocidad de rotación de la Tierra sobre su propio eje o
en la aparente velocidad de rotación del Sol.
Datos consultados aseguran que los primeros dispositivos
aparecieron en el antiguo Egipto, Judea, Babilonia, Grecia y China y
fueron los relojes de sol, arena, fuego y agua (clepsidras).