Durante el primer trimestre del año, el Ferrocarril dejó de mover
hacia sus destinos finales unas 83 mil toneladas de carga. De un
millón 782 mil toneladas planificadas (cifra que excluye las
vinculadas a la zafra azucarera), solo se trasladó un millón 699 mil
toneladas, lo que representa un 95 % de cumplimiento del plan,
informó Antonio Ramos Rodríguez, director de Transportaciones de
Carga del Ministerio de Transporte.
Señaló que el incumplimiento se debe, fundamentalmente, a que la
rotación de los equipos ferroviarios en este periodo fue mucho más
lenta que lo proyectado, demorando casi 20 días, cuando debe estar
como promedio entre los 10 y 12.
En ello incidieron, explicó, las demoras en las operaciones de
descarga de las casillas ferroviarias, principalmente de las que
transportan sal, fertilizantes, insumos agrícolas, productos
químicos como la alúmina, urea o nitrato de amonio y otros que no se
descargan con la misma prioridad que los alimentos o productos de
aseo personal y, sin embargo, son también importantes.
Sabemos que resulta difícil la manipulación de este tipo de
mercancías, acotó el funcionario, pero esto no es razón para que una
casilla se tarde más de 20 días en un centro de carga y descarga,
pesando negativamente en la rotación del parque de casillas
ferroviarias con que trabaja la Unión de Ferrocarriles.
Ramos Rodríguez destacó que aunque se ha demandado a algunos
organismos por incumplimiento de los contratos, más allá del dinero
que estos puedan retribuir a los reclamantes, nada compensa los
perjuicios ocasionados por estas demoras a la economía nacional.
"Deben existir mayor voluntad y exigencia para que funcione mejor
este eslabón de la cadena puerto-transporte-economía interna",
puntualizó.