Al respecto, Alexander Manso, director nacional de la Educación
Técnica y Profesional (ETP) del Ministerio de Educación, destacó a
Granma que durante varios cursos el ingreso a la especialidad
respondió a la capacidad física de los politécnicos, y no a la
necesidad real de cada organismo o entidad. Esto determinó un exceso
de graduados en diferentes provincias, añadió, dificultando su
posterior ubicación.
Ahora estamos enfrascados en revertir este proceso, por lo que en
el actual periodo lectivo, atendiendo a la demanda identificada,
esta especialidad recibió un nuevo ingreso de 1 782 estudiantes en
solo cuatro provincias del país. Un considerable decrecimiento de la
matrícula con relación a años precedentes, afirmó, en los que se
recibían entre 8 000 y 9 000 alumnos. Para el próximo curso, la
proyección es similar y está previsto un nuevo ingreso de alrededor
de 1 000 estudiantes.
Precisó que se impone la necesidad de ajustar la demanda a las
necesidades reales de esta especialidad en las empresas y
organismos, para lo cual se requiere comprender cabalmente el papel
del contador y sus funciones en las distintas fuentes de empleo.
Con la tarea de perfeccionar la formación de estos jóvenes y
paulatinamente elevar la calidad del graduado, Manso informó,
asimismo, que se han tomado múltiples medidas, y entre ellas subrayó
la eliminación del bachiller técnico. En este sentido, explicó que
el plan de estudios vigente —que tendrá su primera graduación en
diciembre de este año— retomó la formación del técnico de nivel
medio en la especialidad, con un 63,4 % del tiempo total de clases
destinado a las asignaturas de formación profesional básicas y
específicas y al periodo de prácticas preprofesionales.
El actual programa de clases concede una vital importancia a la
práctica que realizan los alumnos en las entidades laborales, que a
diferencia de años anteriores, comienza a desarrollarse desde el
primer año, concluyendo en el cuarto con 15 semanas insertados a
tiempo completo en una unidad de la producción y los servicios bajo
la guía de un tutor. Otro elemento esencial, apuntó, lo constituye
el ajuste de las asignaturas de formación general a los
requerimientos técnicos de la carrera.
Además, se actualizaron los programas de estudio de las
asignaturas Contabilidad, Auditoría, Administración financiera,
Elementos de Economía y Legislación laboral, como parte de la
validación permanente del plan de estudios.
Entretanto, comunicó que derivado de la cooperación con el
Ministerio de Finanzas y Precios se logró instalar el VERSAT
SARASOLA, sistema automatizado que se emplea para captar la
información contable en el país, en todos los institutos
politécnicos en los que se imparte esta especialidad, para que los
alumnos se familiaricen con el sistema antes de comenzar a trabajar.
De manera general, acotó Manso, estamos en un momento superior a
cursos anteriores en las especialidades de la ETP; no obstante, la
formación vocacional y orientación profesional siguen siendo
asignaturas pendientes.
Tenemos que lograr que desde la educación primaria se conozca en
qué consiste cada especialidad, sus perfiles de empleo, perspectivas
de superación... y que los organismos rectores de cada carrera nos
acompañen cada vez más en este proceso.