Los cooperativistas están "pariendo su caña" en suelos buenos,
regulares y malos de la Unidad Básica de Producción Cooperativa para
el suministro al coloso Antonio Guiteras, en el municipio de Puerto
Padre, al norte de Las Tunas.
Del breve intercambio con Wálter Ávila Rodríguez, presidente
allí, pueden retoñar algunas de las razones que explican tal
resultado.
"En primer lugar —afirma— nos hemos propuesto tener toda el área
cubierta. Eso es fundamental para cualquier unidad productora. Hoy
las 1 101 hectáreas destinadas a la caña están ocupadas por ese
cultivo, e incluso trabajamos para que dentro de los campos no falte
ni un plantón.
"Para nosotros, terminar una zafra con este rendimiento no
significa confiarnos o cruzar los brazos. Por eso ajustamos la
programación del mes al plan técnico económico y chequeamos
semanalmente, sin perder el rigor que se requiere cada día. En eso
somos muy exigentes. De otro modo no hubiéramos terminado ya la
resiembra o no pudiéramos mantener el 95 % o más de las áreas
limpias en el periodo más seco, y por encima del 85 % en la etapa de
mayor humedad".
—¿Con qué fuerza de trabajo y sobre qué bases se logra esa
atención correcta y en tiempo a las plantaciones?
"En mi UBPC no falta ni sobra un trabajador. Tengo justamente los
necesarios para asumir las labores. Creo que la fórmula está en
haber adoptado una estructura realmente funcional de acuerdo con
nuestras características. Tenemos los lotes, por ejemplo, divididos
en fincas para buscar una mayor cercanía entre el hombre y el área a
la cual está vinculado. Eso nos ha dado muy buen provecho.
"Lo otro importante es trabajar con los colectivos, informar los
resultados, motivar a la gente, darles participación... lograr que
todo el mundo se sienta comprometido y algo fundamental: que cada
quien perciba ingresos y beneficios según su aporte concreto.
"Eso no es tan fácil, pero se puede alcanzar cuando se organiza
bien y se controla. Ahora nuestras utilidades deben estar por 1,7
millones de pesos. El año pasado también fueron altas. Desde que
surgimos, en noviembre de 1993, siempre hemos sido rentables.
Atravesamos momentos difíciles, la sequía nos ha golpeado, quizás
han faltado recursos... pero nunca hemos tenido pérdidas.
"No contamos con ningún área bajo riego. Dependemos totalmente de
la lluvia. Pero esta vez fuimos favorecidos por ella. Estimamos por
el promedio histórico de La Pedrera 1 036 milímetros y nos cayeron 1
562. Ese incremento vino muy bien y se corresponde con el salto en
los rendimientos.
"A pesar de eso, no estamos tranquilos. Nuestra UBPC es atípica y
obliga a trabajar mucho y duro. Pudiera decirse que son tres en una,
porque además de caña tenemos cultivos varios y ganadería. En esos
renglones también podemos mejorar. No pocas veces hemos perdido
cultivos por los efectos de la sequía.
"También nos complica un poco tener ocho asentamientos
poblacionales dentro de la unidad, igual cantidad de
circunscripciones, pertenecer a tres consejos populares y estar
atravesados por nueve caminos de acceso abierto y permanente, por
donde aumenta el perjuicio por parte de cocheros y carretoneros
indolentes que se detienen en cualquier campo y nos cortan la caña
para alimentar a sus bestias.
"En medio de esas particularidades, La Pedrera funciona a favor
de lo que realmente necesita el país de nosotros: tener mucha y
buena caña para que el central muela más y mejor".