La Asociación Americana de Juristas (AAJ), organización no
gubernamental con estatuto consultivo en Naciones Unidas, repudió
este lunes el golpe de estado institucional en Paraguay y condenó la
destitución del presidente constitucional Fernando Lugo.
Una declaración difundida aquí, firmada por Vanessa Ramos,
presidenta continental; Hernán Rivadeneira, secretario general, y
Beinusz Szmukler, presidente del consejo consultivo, la AAJ califica
de inaceptable lo ocurrido en ese país suramericano, reporta Prensa
Latina.
Recuerda el documento que el pasado 21 de junio la Cámara de
Diputados de Paraguay resolvió iniciar la parodia de un juicio
político contra el presidente Lugo imputándole cinco cargos
inconsistentes, precisa el comunicado de los juristas americanos,
que los enumera.
Primero, puntualiza, una autorización dada por Lugo, en 2009,
hace tres años, a organizaciones juveniles para realizar un acto
público dentro de un edificio militar.
Segundo, haber permitido la violación del derecho de propiedad y
el odio entre clases sociales" por la invasión de tierras en la
localidad de Ñacunday.
Tercero, incompetencia, durante el desalojo de la finca Morumbi,
propiedad del ex senador del opositor Partido Colorado, Blas
Riquelme, en Curuguaty, que provocó la muerte de 11 campesinos y
seis policías durante el desalojo de un centenar de campesinos.
Desde hacía tres semanas los campesinos paraguayos ocupaban la
finca para protestar por el incumplimiento de la prometida reforma
agraria, y es público y notorio que el Presidente había pedido una
investigación internacional para esclarecer los hechos.
En cuarto lugar, acusaron al mandatario destituido de no utilizar
adecuadamente a las Fuerzas Armadas, ante invasiones de tierras y
operaciones de seguridad llevadas a cabo en los departamentos de San
Pedro y Concepción contra el insurgente Ejército del Pueblo
Paraguayo (EPP).
Finalmente, le acusaron por la firma del Protocolo de Usuhaia II,
que autoriza a los estados miembros del Mercado Común del Sur
(MERCOSUR) a bloquear a los países en donde se registren amenazas
contra el orden democrático, al considerar que "constituye un
atentado contra la soberanía de Paraguay".
El comunicado de la AAJ califica al acta acusatoria de una clara
demostración del desprecio por el más elemental derecho, al afirmar
que las cinco causales mecionadas "son de pública notoriedad, motivo
por el cual no necesitan ser probadas".