El presidente ruso, Vladimir Putin, insistió hoy en la necesidad
de resolver la crisis siria y la de otras naciones del Levante y el
norte de África, sin una intromisión foránea, indicó hoy la
televisión capitalina.
Tras
reunirse en Tel Aviv, con el primer ministro israelí, Benjamín
Netanyahu, Putin reiteró que los diferendos regionales deben
resolverse sin una intervención extranjera, tras analizar la
situación en Siria y el diferendo en torno al programa nuclear
iraní.
Contamos con cerca de un millón de antiguos compatriotas en
Israel y somos los primeros interesados en una estabilidad regional
para garantizar que éstos viven en paz y seguridad, declaró.
Desde el inicio de las llamadas primaveras árabes, apuntó, Rusia
siempre se pronunció porque "las transformaciones democráticas
transcurrieran de forma civilizada y sin injerencia foránea".
En el trasfondo de los conflictos actuales en el Oriente Medio y
el norte de África quedan los antiguos problemas como el diferendo
árabe-israelí. Nosotros llamamos a todas las partes a restablecer el
proceso de negociaciones, único camino para resolver ese problema,
estimó.
Asimismo, consideró que su país e Israel debían cooperar para
enfrentar los intentos de tergiversar las realidades de la II Guerra
Mundial y las enseñanzas que es necesario sacar de ella, opinó.
El jefe de Estado ruso se reunirá mañana en la ciudad de Belén
con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas,
con quien conversará sobre la ronda de negociaciones realizada en
Aman, donde la autonomía presentó propuestas, rechazadas por Tel
Aviv.
Un comunicado del servicio de prensa del Kremlin señaló que una
de las condiciones para un avance en las negociaciones
palestino-israelíes consiste en poner fin a la creación de
asentamientos judíos en los territorios ocupados y a la violencia en
la región, informó PL.