El gobierno mexicano expresó este sábado que el juicio político
contra el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, no lo le otorgó los
espacios y tiempos para la debida defensa, como requería la decisión
que condujo a su remoción.
Mediante un comunicado difundido por la Secretaría de Relaciones
Exteriores, el Ejecutivo reconoció el valor y civismo del
exmandatario por respetar el fallo del congreso paraguayo, como vía
de alcanzar una solución a la crisis política por la que atraviesa
su país, reporta prensa Latina.
Asimismo, el gobierno de Felipe Calderón manifestó que de
conformidad con los compromisos adoptados por los países de la
región en el marco de los foros internacionales y regionales, es
indispensable garantizar la integridad física de Lugo y otorgarle
todas las garantías de ley correspondientes.
México dijo que hace votos para que se mantenga el diálogo entre
las distintas fuerzas políticas de ese hermano país y se eviten en
todo momento actos de violencia.
Además, subrayó su solidaridad con el pueblo de la hermana
República del Paraguay y planteó su deseo de que esta situación sea
resuelta en un marco de legalidad y concordia.
El exobispo Fernando Lugo asumió el poder en agosto de 2008,
impulsado por la Alianza Patriótica para el Cambio (una coalición de
casi una veintena organizaciones sociales), con lo cual puso fin a
seis décadas de dominio del Partido Colorado.
Pese a ello, gobernó con mayoría de la derecha en el Congreso.
Faltaban 14 meses para cumplir su mandato constitucional como
presidente electo en las urnas.