A la edad de 103 años falleció el jueves, en la capital
venezolana, María Teresa Castillo, destacada periodista y promotora
cultural, quien fuera principal animadora de proyectos tan
importantes como el Ateneo de Caracas, del que fue su directora, y
la Fundación Teresa Carreño.
Compañera desde 1946 del escritor venezolano Miguel Otero Silva
(1908-1985), la pareja desarrolló una notable labor en la promoción
de los valores de la cultura de su país y de América Latina. Entre
sus entrañables amigos se contaron Alejo Carpentier y Lilia Esteban.
Al triunfo de la Revolución, acontecimiento celebrado por ella,
María Teresa colaboró con el trabajo de diversas instituciones de la
isla, entre ellas la Casa de las Américas, que la distinguió en 1989
con la Medalla Haydée Santamaría.
La periodista y novelista Marta Rojas, que mantuvo una prolongada
amistad con María teresa, recordó que en sus encuentros "cada día
ella mencionaba más de una vez los nombres de Alejo Carpentier,
Haydée Santamaría y Fidel. Demostraba una admiración afectiva por
Fidel y sus méritos revolucionarios. Sin duda, por las veces que
conversamos, casi siempre en grupo porque le gustaba estar rodeada
de amigos —jóvenes o viejos amigos—, saqué la conclusión de que yo
estaba ante la persona más solidaria y progresista que existía en el
mundo intelectual venezolano".
Nacida el 15 de octubre de 1908 en Cúa, estado de Miranda, fue
diputada del Congreso de la República y presidenta de la Comisión
Permanente de Cultura de la Cámara de Diputados hasta 1992.
En su juventud destaca su papel como activista política, emigró a
Estados Unidos, donde trabajó en una fábrica como costurera, pero no
pudo permanecer mucho tiempo porque estaba sindicada como
revolucionaria, regresó a Venezuela en 1935, luego de la muerte del
dictador Juan Vicente Gómez.