Érase una vez un lugar "neutral" llamado Canadá. Esa es la idea
que tuvimos durante muchos años. Pero en el 2012, quien crea ese
cuento, puede mudarse con Alicia al país de las maravillas.
La tradicional política exterior canadiense ha ido cambiando para
alinearse con las decisiones más agresivas de Estados Unidos. El
Gobierno conservador del primer ministro Stephen Harper, famoso por
su apoyo incondicional a Israel, se opone al reconocimiento de un
Estado Palestino.
Canadá abandonó el Tratado de Kyoto, para no pagar las multas
relacionadas con el incumplimiento de la reducción de emisiones.
Antes de salirse del campo de batalla en Afganistán, el país norteño
se unió a la guerra aérea contra Libia. Al terminar, el señor Harper
cantó victoria y prometió que los militares estaban "listos para
más".
Y no bromeaba. Tanto es así, que este martes, medios de prensa
canadienses informaron que su país secundará las intenciones de
expansión militar de EE.UU. en Asia, al desplegar próximamente
modernos equipos de guerra en el Océano Pacífico.
Según el periódico Globe and Mail, el ministro de Defensa
canadiense, Peter MacKay, aseguró que Ottawa participará en las
maniobras militares que se realizarán en la zona del 29 de junio al
3 de agosto próximos, con 1 400 marines, cinco navíos, un submarino
y 15 aviones de combate.
MacKay también informó sobre las gestiones del país norteño para
establecer una base militar, posiblemente en Singapur, con el
pretexto de responder más rápido a los desastres naturales u otras
crisis en el sureste asiático.
Analistas de Radio Internacional de Canadá no tienen dudas de que
dicho plan forma parte de los esfuerzos de Ottawa para apoyar el
cambio de orientación de Estados Unidos en Asia.
Washington ha anunciado que desplazará al Pacífico el 60 % de sus
sistemas bélicos no tripulados, portaaviones, destructores, buques
de combate y submarinos, antes del 2020.
"No se puede ser neutral en un tren en movimiento", sentenció el
historiador Howard Zinn. (Dalia González Delgado)