Zúñiga sustituye en el puesto a Dan Restrepo, de origen
colombiano, catapultado de su sillón después del lamentable show de
la Cumbre de las Américas donde Obama se desprestigió, tanto por su
incapacidad para enfrentarse a las aspiraciones de una América
Latina emancipada como por las excentricidades lúbricas de sus
ángeles de la guardia.
Zúñiga, quien se convierte en el principal asesor en política
latinoamericana ante el presidente y su Consejo de Seguridad
Nacional, es un norteamericano de origen hondureño, digno nieto del
político Ricardo Zúñiga Agustines, el hombre fuerte del Partido
Nacional, arquitecto maquiavélico de la toma del poder por Oswaldo
López Arrellano (OLA) mediante un golpe militar diez días antes de
las elecciones presidenciales.
Anticomunista enfermizo, el abuelo Zúñiga estructuró el gobierno
ilegítimo y lo controló totalmente hasta tal punto que sus amos
yankis se pusieron nerviosos por el descontento que creó en las
propias filas del ejército hondureño. El régimen instaurado por
Zúñiga y encabezado por el inepto OLA, se consagró a hostigar a todo
aquel que mostrara alguna señal de izquierdismo.
Zúñiga y su Partido Nacional, que controlaba con guante de
hierro, llevaron a sus partidarios a un delirio de "salvar Honduras
del comunismo" con un "régimen de terror, odio y muerte", según un
testigo de la época.
Así fue como OLA se hizo presidente por primera vez el 3 de
octubre de 1963 para quedarse en el poder hasta el 7 de junio de
1971, cuando permitió que se realizaran otras elecciones. Pero fue
elegido quien lo molestaba y el 4 de diciembre de 1972, volvió a
tomarse la "presidencia".
A pesar de su afinidad con la United Fruit, OLA y su fiel Zúñiga
fueron expulsados del poder el 22 de abril de 1975 en un golpe
militar liderado por el general Juan Alberto Melgar Castro, después
de un escándalo provocado por EE.UU. y conocido como el "Bananagate".
Candidato presidencial en 1981, el abuelo Zúñiga fue a parar al
gran cesto de la historia.
Ricardo Zúñiga nieto consolidó su carrera diplomática "durante
una misión de Estados Unidos en La Habana, Cuba, en donde fungió
como asesor en derechos humanos", según el diario golpista hondureño
La Prensa.
La realidad es bien distinta y no tan limpia.
Zúñiga trabajó en el bunker diplomático norteamericano del
Malecón de La Habana bajo la dirección del excéntrico James Cason
quien fue luego nombrado embajador en Paraguay donde se dedicó a
cantar en guaraní, y ahora alcalde de Coral Gables, municipio de
Miami donde acaba de ocurrir un atentado terrorista contra Cuba.
En La Habana, Zúñiga dirigía todo el sector subversión y
financiamiento de "disidentes", en concordancia no solo con el
Departamento de Estado, sino con la CIA y la mafia terrorista de
Miami, y rompió récord en materia de injerencia.
Tanta fue su falta de respeto hacia Cuba, su pueblo y su
soberanía que llegó a crear un ambiente de confrontación diaria, a
fuerza de groseras provocaciones, con las autoridades
revolucionarias de la Isla.
En una comparecencia especial televisada, el 25 de abril del
2003, el líder cubano Fidel Castro señaló a Zúñiga y a su jefe Cason,
como principales responsables del incremento de las acciones
agresivas registradas del gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
Fidel citó varios incidentes en los cuales el dúo Cason-Zúñiga se
dedicó, descaradamente, a inventar un "partido" de oposición que
intentaría muy hipotéticamente derrocar al Gobierno cubano.
Entre el 19 y el 25 de enero del 2003, mencionó Fidel, James
Cason y Ricardo Zúñiga realizaron un recorrido por las provincias de
Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo,
dedicándose al "abastecimiento material" de grupúsculos
contrarrevolucionarios.
Tales visitas a través del país a todo el que parecía manifestar
un cierto descontento, hicieron de Zúñiga un verdadero vendedor
itinerante de las ideas más retrógradas y anticubanas a una
clientela en gran parte constituida por delincuentes antisociales en
busca de una visa para Estados Unidos con estancia subsidiada.
Aleida Godínez, la agente Vilma de la Seguridad del Estado, quien
estuvo infiltrada en ese mismo periodo en la llamada "disidencia",
recuerda a "Ricky" Zúñiga: "Es el prototipo del yanki, no importa si
es hijo de Honduras, contrario a la opinión de su tía Elizabeth
"Tita" Zúñiga que dice que nunca olvida sus raíces. No tiene nada de
latinoamericano".
Al terminar su "misión humanitaria" en Cuba, Zúñiga fue honrado
por sus hazañas anticomunistas y nombrado como funcionario de la
oficina de Cuba del Departamento de Estado, que luego encabezó,
donde pudo seguir dando libre curso a sus pulsiones derechistas.
Finalmente fue nombrado jefe de la sección política de la
embajada de Estados Unidos en Brasil —se puede adivinar a qué se
dedicó— antes de esta última promoción en la capital imperial, donde
su responsabilidad será brindar asesoría a la Casa Blanca sobre su
política latinoamericana.