Tropiezos en la producción lechera… ¿con la misma piedra?

FREDDY PÉREZ CABRERA

Como si la lección del pasado año no fuera suficiente, cuando se dejaron de entregar 39 millones de litros de leche a la industria —razón que obligó al país a desembolsar 15 millones de dólares adicionales para su adquisición en el exterior—, en el primer cuatrimestre del año en curso se vuelve a tropezar con la misma piedra.

fotos del autorEn los primeros cuatro meses de este año se dejaron de entregar a la industria más de un millón de litros de leche en Villa Clara.

De nuevo la deficiente contratación, acarreo y acopio del producto, además de otros problemas organizativos y de calidad del líquido entregado, se empecinan en pasar factura a la economía.

Un análisis reciente del tema realizado en Villa Clara, presidido por el máximo dirigente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Orlando Lugo Fonte, y en el que también participaron directivos de esta organización, del sector agropecuario, de la Empresa de Productos Lácteos y presidentes de las cooperativas en el territorio, puso en evidencia cuánto falta por avanzar en este asunto para estar a la altura de lo expresado en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Baste decir que solo en los primeros cuatro meses del año, aquí se dejaron de entregar a la industria poco más de un millón de litros de leche, es decir, el 17 % de lo previsto en el plan, indicador que a nivel de país reportó más de cuatro millones por debajo de lo planificado.

Unos dicen que no hubo buenos contratos, otros lo achacan a la llegada tardía del carro acopiador del líquido, o que las pruebas de calidad no se ejecutan con los requisitos técnicos establecidos. Todo eso puede ser verdad, sin embargo, como expresara Lugo Fonte, los únicos calificativos atribuibles a ese fenómeno son indisciplina y blandenguería.

Qué explicación puede tener que una buena parte de la leche producida sea consumida o vendida por "la izquierda", o que nueve CPA y 104 CCS de Villa Clara no materializaran la cifra prevista.

Contratos "por lo bajito"

Tampoco se entiende, como expresó el también miembro del Comité Central, no tener presente a la hora de contratar el verdadero potencial de los productores, razón por la cual van al convenio cifras irrisorias, muy por debajo de las verdaderas posibilidades productivas de cada entidad o productor individual.

Al respecto, el presidente de la ANAP ilustró con datos cómo la indolencia pulula por todas partes. Así, por ejemplo, hoy en la nación van a ordeño solo el 34 % de las vacas consideradas lecheras, lo cual se traduce por formas productivas y provincias de la siguiente manera:

En el sector cooperativo campesino existe carencia de alimentos destinados al ganado.

En el caso de las UBPC, representan el 26 %, indicador que en Pinar del Río se comporta solo al 8 %, en Santiago de Cuba al 20, en Villa Clara al 22 y en Sancti Spíritus y Ciego de Ávila al 24.

En las CCS, se ordeña solo el 37 % de las vacas lecheras, mostrando los peores resultados Pinar del Río con un 11 %, Ciego de Ávila, 28; Guantánamo, 29; y Mayabeque el 35.

Y las CPA no se quedan detrás. El 30 % de sus vacas no se explotan como es debido, destacándose negativamente Mayabeque, Pinar del Río, Granma y Villa Clara.

Villa Clara, por ejemplo, según cálculos de los entendidos, tiene un potencial para llegar a producir más de 80 millones de litros; sin embargo, hoy solo contrata 46 millones, sumando la que va a la industria y las vendidas de forma directa en las bodegas.

Para solucionar esa diferencia bastaría resolver las dificultades asociadas al déficit de agua y comida, fenómenos que cada año provocan la muerte a miles de vacunos, además de realizar contratos más serios y enmendar las contrariedades relacionadas con las pruebas de calidad.

Respecto a los alimentos destinados al ganado, a pesar de algunos avances en el territorio solo en el sector cooperativo campesino, el que concentra los mayores volúmenes de cabezas, existe una carencia de la base alimentaría ascendente a 18 170 hectáreas, cuestión que debe solucionarse con prontitud para no volver a repetir la misma historia el próximo año.

consignar los litros de la leche a entregar

Lejos estamos aún de lograr la firma de un contrato capaz de desempeñar el papel que le corresponde, como verdadero regulador entre las partes, a la vez que sea un mecanismo eficaz de control de la producción. Las irregularidades detectadas en la actual campaña lechera así lo demuestran.

¿Cómo es posible —y se ha podido comprobar en muchos lugares— que no se plasme en el convenio firmado la cantidad de litros de leche a entregar, situación que propicia el desvío de una parte del producto hacia otros destinos como paladares y pizzerías, entre otras plazas?

Ese mismo descontrol a la hora de concertar fue lo que facilitó que determinados productores individuales de la provincia no aportaran en el último cuatrimestre del pasado año un solo litro de leche, como puso de relieve una auditoría desarrollada por la dirección de la Agricultura en el territorio.

También como se ha apuntado en anteriores ocasiones, quedan desacuerdos por zanjar entre la Empresa de Productos Lácteos y los campesinos.

Como se conoce, esa entidad es la encargada de acopiar la leche y realizarle las pruebas correspondientes, penalizando a los labriegos cuando el líquido no reúna las normas de calidad adecuada, a partir de la rebaja del precio de compra a 35 centavos, sanción que dura todo el mes.

Mas sucede que en algunos lugares como Cifuentes, esos exámenes se han realizado a veces en días continuos, algo ilógico, pues no ofrece al productor un margen de tiempo para solucionar la deficiencia, situación que los afecta desde el punto de vista económico, explicó Guillermo Quintero, el presidente de la ANAP en ese municipio.

Además, muchas veces son tomadas muestras del termo, donde se junta la leche de varios cooperativistas, un inconveniente porque, de existir algún problema de calidad, todos pagan por igual, el que adulteró el producto y quien no lo hizo, expuso Quintero.

"Por otra parte hoy no tenemos los recursos necesarios para garantizar tan alta exigencia", manifestó el directivo, refiriéndose a la ausencia de lactodensímetros, coladores, cantinas y otros aditamentos.

Con el ánimo de solucionar estos escollos, la dirección de la ANAP en el territorio, de conjunto con la Agricultura y la Empresa de Productos Lácteos, adoptaron una serie de medidas que incluyen la revisión de los contratos de las CCS con sus campesinos a partir de su verdadero potencial productivo, y el análisis en las comisiones agrarias de los nuevos productores que no entregan la leche prevista, expresó Amado Pérez Colina, miembro del Buró Provincial de la ANAP.

También la Empresa de Productos Lácteos ha comenzado a presentar la documentación encaminada a materializar la demanda por daños y perjuicios a la economía contra aquellos que violaron lo pactado en el contrato. Además, la entidad está empezando a realizar un mayor número de muestreos a la calidad de la leche, utilizando para ello carros móviles.

Lo cierto es que urge poner coto a los innumerables tropiezos en la producción lechera. Aún queda tiempo para corregir el tiro y rescatar los atrasos acumulados.

 

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