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Villa Clara
Por el derrotero de la cadena de impagos
FREDDY PÉREZ CABRERA
Detrás del complejo entramado de las cuentas por pagar y cobrar,
nocivo fenómeno que hace años viene perturbando nuestra economía y
que responde a múltiples causas se esconden, como en muchas otras
esferas productivas o de los servicios, el descontrol, el desvío de
recursos o la corrupción, todo ello motivado, entre otras razones,
por el incumplimiento de los contratos pactados entre las partes.
Sobre
este problema, inciden en gran medida la mala contratación y el
débil papel de los empresarios.
Un análisis del tema en la provincia de Villa Clara, demuestra
cuánto camino falta por recorrer para lograr pactos serios y
responsables entre los actores económicos, que exija y garantice el
orden y la disciplina.
Las cifras no mienten. A pesar de los ligeros avances mostrados
por el territorio, con una manifiesta tendencia a la disminución de
los impagos, gracias a las medidas tomadas por el Partido, los
consejos de la Administración y la acción sistemática de las
instituciones bancarias, aún se mantienen altos los montos de las
cuentas por cobrar, que ascendían a 265,7 millones de pesos en el
primer trimestre del año, siendo significativo que las cuentas
vencidas completen los 21,2 millones de pesos, de los cuales 2,4 no
están conciliados.
En cuanto a las cuentas por pagar, estas suman 261,7 millones,
disminuyendo en más de 24 millones respecto al año anterior, no
obstante existen 45,7 millones en las cuentas vencidas, de lo cuales
no están conciliados 2,1 millones, con gran incidencia de organismos
como la Agricultura y las empresas del Poder Popular, explicó Tomás
Linares Lorenzo, vicepresidente del Consejo de la Administración
encargado de atender la economía en el territorio.
Organismos
como la Agricultura deben atender todavía sus cuentas por pagar.
De acuerdo con el análisis realizado por el funcionario, los
principales hechos de descontrol detectados en la provincia,
vinculados al tema de los impagos, están relacionados con el uso
indiscriminado del efecto (valor de lo que se tiene por cobrar o por
pagar y que se habilita o se firma en letra de cambio), algo que, a
pesar de estar reconocido, constituye una vía muy utilizada para
enmascarar los elevados montos de las cuentas vencidas, donde no
siempre queda claro el momento en que debe ejecutarse el pago.
En el caso de las no conciliadas admite que, aunque por
fragilidades del sistema pueden llegar a ser legales, resultan más
propensas a generar fraudes, como han demostrado varias inspecciones
y auditorías realizadas en el territorio.
También refiere que existen entidades mayoristas que en su
relación contractual, al ofrecer productos o servicios a otras
empresas, imponen condiciones de pagos inmediatos o a muy corto
plazo, sin tener en cuenta que estas últimas, para poder pagar,
primero deben producir y comercializar, única forma de obtener
liquidez. Este hecho las obliga a tener que recurrir al crédito o a
erogar una suma de dinero no prevista en su flujo de efectivo,
afectando los indicadores de eficiencia empresarial, además de
prorrogar el pago a otras entidades y dar pie a la cadena de
impagos, explica el vicepresidente.
El
sistema bancario, un actor principal
Sobre el tema, varios especialistas del Banco de Crédito y
Comercio y de la dirección de Finanzas en el territorio consultados,
reconocen que en la base de este problema está la mala contratación
y el débil papel desempeñado por los empresarios, a muchos de los
cuales les falta preparación y cultura económica.
Así, por ejemplo, mencionan el empleo incorrecto de las letras de
cambio como instrumentos de pago, enmascarándose los saldos al
firmar letras sin el correspondiente respaldo financiero.
Asimismo, reconocen que las cuentas vencidas representan en la
práctica un elemento tóxico en decenas de empresas, por cuanto
constituyen producciones y servicios en los que se consumieron
recursos materiales, financieros y humanos, los cuales, al no
poderse realizar monetariamente, impiden la continuidad de los
ciclos productivos, debiendo acudir entonces a la solicitud de
créditos u otras formas de financiamiento.
Solucionar este problema es responsabilidad, en primer lugar, del
director de la empresa, señalan los entendidos, quienes sugieren que
este debe garantizar que sus especialistas elaboren contratos en los
cuales queden establecidos los términos de calidad, fechas de
entrega, instrumentos de pago a utilizar y periodicidad de los
mismos, entre otros elementos, lo cual no siempre ocurre, abriéndose
así la brecha al descontrol.
Lo que
evidencian los controles
En las más de 290 acciones de control ejecutadas el pasado año
por diferentes auditorías y otros mecanismos de comprobación de la
provincia, quedaron al desnudo un grupo de anomalías vinculadas al
tema del contrato, principal causa de la cadena de impagos, según
refleja un informe entregado por la licenciada Leonor Rivero,
vicecontralora del territorio.
En él se recoge que, como resultado de estas acciones, fueron
detectadas 1 553 deficiencias puntuales, destacándose como las más
reiterativas las cuentas por cobrar y pagar.
De acuerdo con el documento, abundan en las entidades las cuentas
envejecidas y sin conciliación, además de advertirse diferencias
entre el saldo que presentan las cuentas contables y los documentos
que soportan las mismas.
Entre las causas y condiciones que incidieron en las
irregularidades detectadas, figuran la carencia de asesoramiento,
supervisión y control por parte de los niveles superiores de esas
entidades, así como el descontrol administrativo y contable, incapaz
de garantizar la confiabilidad de la información.
Otras deficiencias detectadas, vinculadas a los contratos,
determinaron que la información de las partes carece de datos tales
como el banco en el que deben efectuarse los pagos, el número de las
cuentas bancarias, así como los elementos encargados de amparar la
representación de la persona que comparece.
De igual manera, elementos esenciales del contrato, tales como el
precio, las mercancías y otros que se deben reflejar en documento
anexo, no están o no se encuentran debidamente firmados por las
partes.
Otra trasgresión muy frecuente es que algunos convenios son
firmados sin respaldo financiero, ni planificación previa, además de
estamparse, en ocasiones, por personas no autorizadas.
Tampoco se cumple en algunos lugares la cláusula de reclamación,
al no ejercerse una acción efectiva y en el momento oportuno, para
exigir la entrega de productos no recibidos.
Son algunas anomalías encontradas en Villa Clara, vinculadas a
este crucial tema de la contratación y la cadena de impagos,
evidencias de cuánto hay que trabajar para resolver esos dilemas que
tanto daño causan a la economía. |