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A “lomo” de carahata
PASTOR BATISTA VALDÉS
Experiencias como las que diariamente tienen lugar en la oriental
provincia de Las Tunas, confirman que, en lo que a recuperación
ferroviaria se refiere, la mirada del país no está ajena a las
ventajas económicas y sociales que también reportaría vigorizar ese
legendario medio de transporte en la ramificación local.
Este
transporte es fundamental para miles de familias que residen en
apartadas zonas del territorio.
Tal vez el ejemplo más elocuente esté en el tesón con que los
tuneros mantienen sobre rieles unos 24 medios "ligeros", conocidos
popularmente como carahatas o ferrobuses, destinados a la
transportación de pasajeros hacia zonas intrincadas de la geografía,
donde el pésimo estado de los caminos, la llegada de las lluvias, la
falta de neumáticos y otras adversidades naturales y materiales
tornan muchas veces imposible el acceso en vehículos automotores.
ALIVIO SOBRE RIELES
"Esta provincia se destaca por la cantidad de medios de ese tipo
que tiene en activo, y ojalá todas contaran con suficiente parque
para enfrentar las necesidades que plantea la transportación de
pasajeros y de mercancías hacia zonas rurales", afirma Carlos Jesús
Torres Matos, subdirector de operaciones de la Empresa Provincial de
Transporte.
De acuerdo con las estadísticas, más de 125 mil personas se
trasladan cada mes por esa vía para recibir asistencia médica,
adquirir productos de primera necesidad, visitar a familiares o
enfermos, cumplir sus deberes laborales y satisfacer otras
urgencias.
Las bondades del carahata, que aquí cubren 31 rutas, incluyen el
servir de alternativa para el traslado de cientos de escolares
temprano en la mañana, para que pediatras y otros especialistas
puedan llegar regularmente hasta unidades de salud y hospitales como
el de Salgacero (entre recónditos macizos cañeros) e incluso para
que durante el verano numerosas familias puedan viajar hasta playas
y otras instalaciones recreativas.
Luego de 26 años como motorista autocarril de ferrobuses en la
base de Vázquez, Ramón Santiesteban Peña afirma orgulloso: "Son
carros muy nobles, tienen más de 25 años y siguen rodando gracias a
un tremendo esfuerzo; el equipo mío fue reparado en Cárdenas y ha
quedado muy bueno. Nadie imagina la cantidad de situaciones que las
personas resuelven diariamente gracias a estos medios".
MÁS RAZONES PARA EL REMOLQUE
A Albio Rodríguez Romero, subdirector técnico, le brilla la
mirada cuando habla de los seis motores nuevos que la provincia
recibió: dos de ellos funcionando ya en Colombia y uno en Puerto
Padre; mientras se trabaja en el montaje de los tres restantes.
Antes de irrumpir el periodo especial Las Tunas llegó a contar
con 156 equipos y una apreciable cantidad de remolques para el
traslado de productos y mercancías. A pesar del descenso
cuantitativo de esos medios, la llegada de la cuota familiar normada
hasta muchas bodegas rurales sería un verdadero dilema sin la
existencia de ellos.
Estudios de factibilidad, que armonizan con orientaciones
nacionales, indican que con cierto refuerzo en equipos tractivos y
remolques, esta provincia podría transportar unas 245 toneladas de
mercancías cada mes hacia puntos de muy difícil acceso (además de
incrementar las cifras de pasajeros) con la correspondiente
repercusión social y económica de esos servicios. |