Autoridades insisten hoy en que está controlado el incendio en la
cárcel norteña de Trujillo, mientras prosiguen las críticas ante lo
que es considerado un ejemplo más de la crisis en las penitenciarías
hondureñas.
Siniestros de esta naturaleza, motines y otras tragedias
acaecidas en los reclusorios provocaron desde el 2004 la muerte de
casi 600 reos en este país centroamericano y esta vez sólo la rápida
reacción de los internos pudo evitar el aumento de esa suma,
concuerdan medios de prensa.
El jefe del Cuerpo de Bomberos de la ciudad, Marcos Cruz,
confirmó que gracias a la reacción de los presos se evitó una
tragedia mayor en el penal situado en la urbe porteña, perteneciente
al departamento de Colón.
La pronta reacción de los privados de libertad ayudó a minimizar
el problema que pudo causar el cortocircuito en el sistema eléctrico
de la celda número 4, donde conviven 70 internos, admitió el
director del centro penal, José Trejo.
Un informe de la gobernadora política de Colón, Gissel Padilla,
reflejó que la población en ese reclusorio supera el doble de su
capacidad, porque está concebida para 120 internos y alberga a 360,
seis mujeres entre ellos, de acuerdo con el diario La Tribuna.
El coordinador general de los reos, Luis Juárez, denunció que
estos viven en completa zozobra en esa penitenciaría debido a las
irregularidades del sistema eléctrico y al hacinamiento.
Para los presos, lo ocurrido la noche del 31 de mayo en el
recinto carcelario de Trujillo es una advertencia de lo que puede
suceder en el futuro si no se acaba de poner atención a estos
problemas, añadió el diario La Prensa.
Esa publicación y otras de su tipo en el territorio coincidieron
en afirmar que la noticia de lo acontecido en el penal porteño avivó
la polémica en torno a la crítica situación del sistema de
penitenciarías en Honduras.
La peor de las tragedias carcelarias en el país, ocurrida en
febrero de este año, en la cárcel de Comayagua, redundó en la muerte
de casi 400 reclusos y testimonios acopiados demostraron la
culpabilidad de las autoridades de la prisión en lo sucedido.
También un incendio registrado el 17 de mayo de 2004, en la
cárcel de la ciudad norteña de San Pedro Sula, dejó un saldo de 107
prisioneros muertos.
El hecho tuvo lugar apenas un año después de acontecido otro de
su tipo en la Granja Penal El Porvenir, cercana a la ciudad caribeña
de La Ceiba, donde un enfrentamiento entre pandillas de reclusos
provocó el siniestro y dejó sin vida a 66 internos y tres mujeres
visitantes, el 15 de abril de 2003.
Un tiroteo en el centro penal sampedrano, por un supuesto intento
de fuga, igual provocó la muerte de nueve presos y tres heridos, el
15 de octubre de 2011, reportó Prensa Latina.