La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz de Colombia denunció
hoy que paramilitares asesinaron a una joven desplazada, hija de un
reclamante de tierras de Curvaradó, departamento de Chocó.
Se trata de Fanny Jhoana Truaquero, de 21 años, quien fue baleada
por dos paramilitares en su propia casa ubicada en el casco urbano
de Riosucio, en dicha región, el pasado miércoles, según la fuente.
Perpetrado el crimen, sus autores se trasladaron al departamento
de Antioquia y esa misma noche le informaron a Rafael Truaquero
mediante una llamada telefónica de la muerte de su hija, denunció la
Comisión Intereclesial.
La acción estaba dirigida contra Truaquero, pues tres días antes
del asesinato de su hija los paramilitares llegaron hasta la
comunidad del Cerrao, en la Cuenca del Curvaradó, y preguntaron por
él a los vecinos, reportó Prensa Latina.
Al no localizarlo, pues se encontraba fuera de la localidad, los
paramilitares optaron por retirarse, acorde con el reporte entregado
por la Comisión.
Desde hace varias semanas la conmoción y el miedo se ha apoderado
de cientos de personas que participan en el proceso de restitución
de tierras como miembros de la comunidad de las cuencas de los ríos
de Curvaradó y Jiguamiandó, en el Chocó.
El accionar violento y criminal de las bandas paramilitares en
esa región se ha incrementado con el homicidio de varios reclamantes
de tierras en los últimos meses.
De acuerdo con organizaciones no gubernamentales, desde 2005 se
han registrado más de 70 asesinatos de líderes de organizaciones
reclamantes de tierras, de los cuales más del 40 por ciento fueron
ultimados entre el 2010 y 2011.
En tanto, este año las amenazas y agresiones con el fin de
obstaculizar la restitución de tierras se han aumentado de forma
alarmante, según los informes.
Por otra parte, desde 2007 han sido asesinados más de mil 400
desplazados, al tiempo que de cada 200 notificaciones de
hostigamiento o amenaza se investiga solo una, de acuerdo con
denuncias.
Para diversas organizaciones sociales y de derechos humanos estos
hechos demuestran la falta de garantías reales para los reclamantes
de tierras en el país y pone en tela de juicio la denominada Ley de
Víctimas y Restitución de Tierras.
Consideran que esa norma adolece de una restitución integral y
medidas efectivas de protección, pues más allá de las acciones
físicas, el Estado debe enfrentar y desmantelar los grupos
paramilitares y judicializar a los sectores políticos y económicos
que los apoyan.
La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz es una entidad
conformada por creyentes de diferentes confesiones religiosas
cristianas, quienes profesan y viven su fe desde la defensa de la
vida.