La cancillería siria alertó a la comunidad internacional sobre el
uso de mercenarios y llamadas empresas de seguridad como parte de la
guerra en su contra, reflejó Prensa Latina.
Una reciente comunicación del ministerio sirio refleja la
"utilización de los mercenarios como medio para violar a los
derechos humanos y negarles a los pueblos el derecho a la libre
determinación".
Llama la atención, asimismo, sobre "denominaciones más modernas
como empresas militares y de seguridad privadas", tras la cual se
esconden grupos conocidos como Black Water, que hacen de la guerra,
el asesinato y la desestabilización un negocio millonario.
Apunta la cancillería que algunos países hacen "grandes esfuerzos
para que el mundo olvide la verdadera imagen de estos mercenarios,
así como brindan encubrimir de forma legal sus acciones, mediante su
exoneración de cualquier acción judicial".
En la actualidad una reciente masacre ocurrida en un poblado de
la norteña provincia siria de Homs, donde un grupo armado penetró en
medio de un enfrentamiento de las fuerzas del gobierno con bandas de
irregulares, tiene el olor de las acciones de equipos especializados
de mercenarios, consideran analistas.
El gobierno sirio alertó de informes que hablan de empresas de
mercenarios estadounidenses que entrenan elementos para llevar a
cabo los actos de violencia que tienen lugar en Siria.
También, asegura Damasco, hay países en la región, como Catar,
Arabia Saudita y Turquía, que apoyan a dichas empresas y facilitan
sus tareas encaminadas a asesinar a los sirios.
Según la Red Siria de Derechos Humanos, existe un "terrible
silencio sobre el terrorismo y el asesinato sistemático patrocinado
por Estados Unidos y llevado a cabo por grupos terroristas armados,
que incluye entre sus filas a terroristas árabes y extranjeros
contra niños inocentes, incluso".
Relacionado con estos hechos, la agencia siria de noticias SANA
denunció como en territorio saudita se llevan a cabo subastas de
hombres para que ingresen a las bandas terroristas.
Uno de estos hechos se llevó a cabo en uno de los hoteles de la
ciudad de Jeddah, en Arabia Saudita, para comprar a "mercenarios
suicidas" con grandes sumas de dinero, para luego de su
entrenamiento ser enviados a apoyar a bandas wahabitas,
coincidentemente, en la provincia de Homs, donde está el poblado de
Houla.
Al abordar esta situación, que intereses externos tratan de crear
en Siria, el sociólogo estadounidense James Petras estimó que países
occidentales y monarquías del Golfo Pérsico buscan generar las
condiciones, creando campañas, con mentiras y masacres, para una
intervención militar en este país árabe.
La matanza ocurrida recientemente en la ciudad de Houla, en la
provincia de Homs, persigue ese objetivo, apuntó.
Ya sea para Black Water, que tuvo una presencia destacada con sus
mercenarios en Libia, y es recordada por la actividad de sus
miembros en Irak y Afganistán, el territorio sirio aparece ahora
como un nuevo destino para las empresas que hacen de la muerte y la
violencia un lucrativo negocio.