Los días de tensa calma en Damasco y otros lugares de Siria
conforman hoy ya un ambiente habitual pero la población vive
alarmada por el temor a las acciones de violencia y la explosión de
bombas, informó Prensa Latina.
En las calles de Damasco se respira tranquilidad, tal vez porque
no se aprecia el bullicio de pobladores que no tenían horas para
regresar a sus casas y disfrutaban de compras, reuniones familiares
en los parques, entre otras, que le daban un ambiente de armonía a
la capital.
Personas consultadas añoran el clima de años atrás, antes de
empezar lo que califican de violencia terrorista, cuando podían
salir a la calle, caminar hasta altas horas de la madrugada o
sentarse en un parque, ahora no lo hacen, el temor puede más que los
deseos, dicen.
Hechos como el registrado el pasado 25 de mayo en Houla, en la
norteña provincia de Homs, donde grupos armados mataron a más de un
centenar de personas, incluidos 32 niños, golpean y contribuyen a
este ambiente.
La víspera, una comisión multidisciplinaría concluyó en su primer
informe preliminar que la autoría de la masacre apunta hacia las
bandas armadas que tratan de propiciar una intervención extranjera,
y que los países occidentales no descartan después que hagan
fracasar el plan de Kofi Annan, según analistas.
En relación con los acontecimientos en la población de Houla,
llama la atención que testigos consultados señalan que las fuerzas
gubernamentales nunca ingresaron a las áreas, donde presuntamente
los grupos terroristas cometieron su fechoría.
Durante una rueda de prensa en la sede del Ministerio del
Exterior, el jefe del Comité de Investigación Judicial, el general
de brigada Qasseem Jamal Suleiman, afirmó que la investigación es
primaria y los resultados emanados de la misma son preliminares,
debido a que la investigación sigue en curso.
Llama la atención, por otra parte, que este ambiente de
incertidumbre que se crea en Siria, algunas fuentes lo atribuyen a
un plan de los opositores para justificar una intervención del
exterior alegando que existe una guerra civil en el país.
La víspera, Argelia e Irak se unieron a otros países que rechazan
cualquier intervención militar extranjera en Siria.
Para muchos analistas, la crisis siria es empujada por grupos
irregulares y sus apoyos en Occidente hacia un punto de no retorno,
algo declarado esta semana por la embajadora de Estados Unidos en la
ONU, Susan Rice, quien no se aparta del guión de aprobar una
intervención externa, según comentó el diario The New York Times.
Al respecto, el secretario de Defensa norteamericano, Leon
Panetta, indicó que su país no intervendría militarmente ahora sin
apoyo del Consejo de Seguridad, pero no descartó esa acción.
Estos aires de guerra e intranquilidad, al parecer no logran
romper la unidad nacional y la convivencia entre los distintos
sectores de la sociedad siria, confirmó la víspera Jihad Makdissi,
vocero de la cancillería local.