Dicen
que este jueves hubo tregua en la Casa Blanca, para que los Bush,
George W. y Laura, pudieran "colgarle" a Obama sus retratos en las
paredes del vestíbulo de la residencia ejecutiva.
Según Bush, su imagen da "una interesante simetría" porque "la
colección ahora empieza y acaba con un George W.", dijo, en
referencia al primer presidente, George Washington, y a él mismo.
Las agencias de noticias señalan que Obama "abandonó las críticas
a su predecesor", pero lo cierto es que las bromas que se gastaron
hablan de las "buenas relaciones" entre demócratas y republicanos
tras la silla del Despacho Oval.
El actual mandatario no pierde oportunidad de subrayar que heredó
una situación económica catastrófica, pero hoy "jugó a ser
comprensivo". "Después de tres años y medio en el cargo y más canas,
entiendo mejor los desafíos que enfrentaron los presidentes
anteriores", aseguró.
Y en un acto de verdadera diplomacia o de muy mala memoria, Obama
caracterizó a Bush como alguien que "transmitió una resolución y una
fuerza extraordinaria" a los estadounidenses después del atentado
del 11 de septiembre del 2001.
Luego, se dirigió a "George" y le agradeció haber contratado los
canales deportivos de televisión en la casa presidencial. "Los uso",
apostilló entre risas.
Por su parte, el texano bromeó sobre los desacuerdos políticos
con su sucesor, y en una actitud socarrona, aseguró: "Estoy feliz,
presidente, ya que ahora usted podrá mirar mi retrato cuando se
pasee por estas habitaciones y tenga que tomar decisiones difíciles,
y preguntarse. ‘¿Qué habría hecho George en mi lugar?’"
¿Qué hacer en Oriente Medio? ¿Atacar a Irán o no? ¿Cómo salir de
la crisis? Ahora Obama tiene dos nuevos ojos que lo enjuician desde
las paredes de la Casa Blanca. ¿Seguirá sus consejos?