¿Por qué ganó Ciego?

ALIET ARZOLA LIMA

 Foto: Ricardo López HeviaUno mira la nómina del Ciego de Ávila que discutió el cetro beisbolero ante Pinar del Río el pasado año y apenas nota diferencias con la que acaba de coronarse en la 51 Serie Nacional, hecho que perfectamente puede repetirse si indagamos en la plantilla de los Tigres en el último lustro.

En realidad, el conjunto de la tierra de la piña apenas ha variado su configuración y no es de extrañar que sobre la grama funcione con la dinámica perfecta de un reloj suizo. Todos saben el papel que tienen en el campo y tratan de cumplirlo cabalmente, virtud que los ha encumbrado como el elenco más estable y de mejores resultados en la pelota del patio desde el 2008 hasta la fecha.

"Es vital jugar en colectivo y hacer las cosas sin ponderar los resultados individuales por encima de los del equipo", acotó Yorbis Borroto, capitán de la nave avileña.

Por ejemplo, si analizamos el apartado defensivo, ninguna escuadra tiene tan bien cubierta su línea central. Lisdey Díaz con los arreos, Mayito Vega y Borroto alrededor del segundo saco, y Yoelvis Fiss en el jardín del medio, completan un cuadro que promedió 982 —25 marfiladas— en todo el campeonato, apuntalado además por buenos fildeadores en los ángulos.

Por supuesto, la defensa por sí sola no marca la diferencia, de lo contrario hace ya algún tiempo Ciego hubiese ganado su primer trofeo. Producir carreras con efectividad y alcanzar un rendimiento estable del cuerpo de pitcheo tienden a determinar con mayor fuerza la suerte de un elenco, sobre todo cuando se logra tal balance en los partidos decisivos.

CAMBIO DE PLANES

Enfocados en los errores cometidos y en los desperfectos que mostró el plantel el año pasado frente a los pinareños, un grupo multidisciplinario puso en marcha un proyecto para jugar 120 partidos.

"Subimos los volúmenes de carga con el objetivo de llegar en buen estado a los play off, sin cansancio. Durante la temporada el conjunto atravesó baches, sobre todo en cuestiones ofensivas, pero se hicieron los correspondientes ajustes individuales y colectivos, y ya en la etapa definitiva se apreció la excelente forma de casi todos los jugadores", comentó el entrenador Darío Cid.

En honor a la verdad, los Tigres en la postemporada campearon por su respeto y solo flaquearon en los primeros cuatro pleitos frente a Las Tunas, justo cuando no había despertado del todo la tanda y por las inesperadas fallas con el guante (12 errores).

Después arrasaron, apuntalados mayormente en la producción con el madero. "Batear es lo más complicado en el béisbol. A veces no se tiene una idea real de cuán difícil resulta conectar con efectividad, sobre todo si acumulas más de 100 partidos", apuntó el inicialista Yorelvis Charles, quien tras una campaña regular sin demasiados bríos se convirtió en el segundo máximo empujador de Ciego de cuartos de finales en adelante.

De manera general, Roger Machado logró conformar una alineación con todos los ingredientes para triunfar. Su primer bate, Raúl González, alcanzó un por ciento de embasado superior a 400; Mayito Vega cumplió sin fisuras en el segundo turno, conectó 28 inatrapables, a dos del récord para una postemporada (30 de Yoelvis Fiss); mientras, Rusney Castillo se lució como tercer madero, con cinco vuelacercas y 18 remolques.

Desde el punto de vista ofensivo, nada falló. Demostraron poder, intentaron el robo de bases, el corrido y bateo y siempre pusieron la bola en juego.

También el pitcheo desempeñó un importante papel en la victoria de los Tigres, pues no solo el as Vladimir García dominó a su antojo. Yander Guevara y Osmar Carrero lo secundaron, y siempre dieron la impresión de tenerles el pulso tomado a los rivales.

"Establecimos una estrategia de pitcheo antes de cada encuentro, basada en la zona de bateo de los contrarios, sus debilidades y los errores que podíamos haber cometido en anteriores duelos", señaló el receptor Lisdey Díaz.

El triunfo de Ciego de Ávila, según se percibe, no llegó a causa de la suerte. La fortuna, como a todo buen campeón, los acompañó, pero el trabajo de años fue lo que realmente les valió para alcanzar la cima.

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Posiciones de la 51 Serie: 1. Ciego de Ávila 2. Industriales 3. Matanzas 4. Granma 5. Villa Clara 6. Las Tunas 7. Cienfuegos 8. Sancti Spíritus 9. Santiago de Cuba 10. Pinar del Río 11. Guantánamo 12. Holguín 13. Camagüey 14. Isla de la Juventud 15. Metropolitanos 16. Artemisa 17. Mayabeque.

 

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