Uno
mira la nómina del Ciego de Ávila que discutió el cetro beisbolero
ante Pinar del Río el pasado año y apenas nota diferencias con la
que acaba de coronarse en la 51 Serie Nacional, hecho que
perfectamente puede repetirse si indagamos en la plantilla de los
Tigres en el último lustro.
En realidad, el conjunto de la tierra de la piña apenas ha
variado su configuración y no es de extrañar que sobre la grama
funcione con la dinámica perfecta de un reloj suizo. Todos saben el
papel que tienen en el campo y tratan de cumplirlo cabalmente,
virtud que los ha encumbrado como el elenco más estable y de mejores
resultados en la pelota del patio desde el 2008 hasta la fecha.
"Es vital jugar en colectivo y hacer las cosas sin ponderar los
resultados individuales por encima de los del equipo", acotó Yorbis
Borroto, capitán de la nave avileña.
Por ejemplo, si analizamos el apartado defensivo, ninguna
escuadra tiene tan bien cubierta su línea central. Lisdey Díaz con
los arreos, Mayito Vega y Borroto alrededor del segundo saco, y
Yoelvis Fiss en el jardín del medio, completan un cuadro que
promedió 982 —25 marfiladas— en todo el campeonato, apuntalado
además por buenos fildeadores en los ángulos.
Por supuesto, la defensa por sí sola no marca la diferencia, de
lo contrario hace ya algún tiempo Ciego hubiese ganado su primer
trofeo. Producir carreras con efectividad y alcanzar un rendimiento
estable del cuerpo de pitcheo tienden a determinar con mayor fuerza
la suerte de un elenco, sobre todo cuando se logra tal balance en
los partidos decisivos.
Enfocados en los errores cometidos y en los desperfectos que
mostró el plantel el año pasado frente a los pinareños, un grupo
multidisciplinario puso en marcha un proyecto para jugar 120
partidos.
"Subimos los volúmenes de carga con el objetivo de llegar en buen
estado a los play off, sin cansancio. Durante la temporada el
conjunto atravesó baches, sobre todo en cuestiones ofensivas, pero
se hicieron los correspondientes ajustes individuales y colectivos,
y ya en la etapa definitiva se apreció la excelente forma de casi
todos los jugadores", comentó el entrenador Darío Cid.
En honor a la verdad, los Tigres en la postemporada campearon por
su respeto y solo flaquearon en los primeros cuatro pleitos frente a
Las Tunas, justo cuando no había despertado del todo la tanda y por
las inesperadas fallas con el guante (12 errores).
Después arrasaron, apuntalados mayormente en la producción con el
madero. "Batear es lo más complicado en el béisbol. A veces no se
tiene una idea real de cuán difícil resulta conectar con
efectividad, sobre todo si acumulas más de 100 partidos", apuntó el
inicialista Yorelvis Charles, quien tras una campaña regular sin
demasiados bríos se convirtió en el segundo máximo empujador de
Ciego de cuartos de finales en adelante.
De manera general, Roger Machado logró conformar una alineación
con todos los ingredientes para triunfar. Su primer bate, Raúl
González, alcanzó un por ciento de embasado superior a 400; Mayito
Vega cumplió sin fisuras en el segundo turno, conectó 28
inatrapables, a dos del récord para una postemporada (30 de Yoelvis
Fiss); mientras, Rusney Castillo se lució como tercer madero, con
cinco vuelacercas y 18 remolques.
Desde el punto de vista ofensivo, nada falló. Demostraron poder,
intentaron el robo de bases, el corrido y bateo y siempre pusieron
la bola en juego.
También el pitcheo desempeñó un importante papel en la victoria
de los Tigres, pues no solo el as Vladimir García dominó a su
antojo. Yander Guevara y Osmar Carrero lo secundaron, y siempre
dieron la impresión de tenerles el pulso tomado a los rivales.
"Establecimos una estrategia de pitcheo antes de cada encuentro,
basada en la zona de bateo de los contrarios, sus debilidades y los
errores que podíamos haber cometido en anteriores duelos", señaló el
receptor Lisdey Díaz.
El triunfo de Ciego de Ávila, según se percibe, no llegó a causa
de la suerte. La fortuna, como a todo buen campeón, los acompañó,
pero el trabajo de años fue lo que realmente les valió para alcanzar
la cima.
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Posiciones de la 51 Serie: 1. Ciego de Ávila 2.
Industriales 3. Matanzas 4. Granma 5. Villa
Clara 6. Las Tunas 7. Cienfuegos 8. Sancti
Spíritus 9. Santiago de Cuba 10. Pinar del Río 11.
Guantánamo 12. Holguín 13. Camagüey 14. Isla de
la Juventud 15. Metropolitanos 16. Artemisa 17.
Mayabeque.