Orlando Ortega

A volar bajito por la tradición olímpica

HAROLD IGLESIAS MANRESA
harold.iglesias@granma.cip.cu

  Foto: Ricardo López HeviaLos patrones familiares influyen sobremanera en la formación de las personas, e incluso se heredan. De ahí que sea común ver familias de vegueros, músicos y hasta deportistas.

En este último caso se encuentra el joven vallista de 20 años Orlando Ortega, quien desde los 12 comenzó a correr en su natal Artemisa movido por su abuela, la otrora velocista Cristina Echevarría Echevarría.

Tras su medalla de bronce en los XVI Juegos Panamericanos de Guadalajara’11, con crono de 13.29 segundos, Ortega salió del anonimato. Ahora, por si fuera poco, detuvo los relojes en 13.09 durante el mitin celebrado en La Habana por el centenario de la IAAF. Y lo más notorio, venció por primera vez al as olímpico y plusmarquista universal Dayron Robles (13.18).

Ese crono lo catapultó hasta el tercer lugar entre los mejores de la temporada, al acecho del chino Liu Xiang (12.97) y el estadounidense Aries Merrit (13.03), rivales que de seguro tendrá, junto a Dayron, mañana en Oregón, Estados Unidos, cuarta parada de la III Liga de Diamante, y primera vez que contará con presencia antillana.

¿Causas del vertiginoso ascenso?

Constancia y buena preparación. El año pasado, antes de la gira de verano, tuve que eliminarme con Yunier Hernández y salió ese Orlando que tenía dentro. En buena medida se lo agradezco a mi entrenador Santiago Antúnez, pues no estuve muy bien en esas cuatro carreras de la gira, el despegue llegó luego, acá en los entrenamientos.

¿Y antes, en tus inicios?

Llegué hace seis años al equipo nacional, fui captado para los 400 metros con vallas, de hecho mi primer entrenador estando en la preselección fue Emilio Valle. Simultaneaba los 400 y los 110 hasta mi último juvenil y en el 2009 comencé a dedicarme solo a la distancia más corta bajo la tutela de Santiago.

¿Qué representa entrenar junto al mejor mentor y el recordista absoluto de los 110 con vallas?

Es sumamente vital, desde las aspiraciones hasta la motivación para hacer el trabajo diario. Santiago es un padre para todos nosotros y Dayron es como un hermano mayor y consejero. Son dos "monstruos" de la especialidad.

Potencialidades y deficiencias técnicas

Sé que necesito trabajar en la arrancada y el inicio de carrera, mi potencia viene después de la cuarta valla y he ido puliendo mi técnica de ataque. Antes le entraba con ocho pasos al primer obstáculo, y por causa de eso creo que perdí la plata en Guadalajara. Ahora, con siete todo es más fluido y luego tres entre cada uno.

Entre sueños y entretenimiento fuera de las pistas¼

Sueños varios, pero por orden, primero estar entre los ocho mejores en Londres, sé que será complicado, pero me he dado cuenta que hasta ahora no he tenido imposibles. Estaba ansioso por un buen registro y este 13.09 me llena de fuerzas para seguir entrenando duro en esta recta final y ponerle todo a las competencias previas de esta gira de verano.

Fuera de las pistas, e incluso para buscar concentración previo a las dos horas diarias de entrenamiento intensivo, la música y las películas, ambas me relajan.

Este joven de 1.88 metros y 75 kg, considera que su peso ideal debe ser entre los 80-85, cursa el tercer año de la Licenciatura en Cultura Física y su entrenador Santiago Antúnez confía en ubicarlo junto a Dayron en la final bajo los cinco aros. ¿Su tiempo? Rebajar 13.20 necesarios.

 

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