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Contratación agropecuaria y forestal
Del dicho al hecho… ¿quién “cubre” el trecho?
SHEYLA DELGADO GUERRA
Con la divisa de dejar atrás las deficiencias que, año tras año,
han socavado los resultados exigidos por el país en la
comercialización de los productos agropecuarios, el 18 de octubre
del 2011 se aprobó la Circular No.3, del Ministro de la Agricultura,
contentiva de las Políticas y procedimientos para la contratación
agropecuaria y forestal 2012. Con su aplicación se había
previsto un salto cualitativo para esta fecha en las relaciones
contractuales. Pero del dicho al hecho¼
La
Circular No. 3 del Ministro de la Agricultura establece las
políticas y procedimientos para la contratación agropecuaria .
Según explicó a Granma José Puente Nápoles, director de
Comercialización del Ministerio de la Agricultura (MINAG), entre el
20 de enero y el 13 de febrero del año en curso, se llevó a cabo un
recorrido por toda la nación para recepcionar los informes y
analizar la marcha de la contratación para este calendario.
¿Resultado? "Dificultades encontradas en la información provocaron
que se indicara revisarla y completarla, de manera que pudiéramos
realizar el análisis correspondiente. Hasta el 25 de marzo pasado
las provincias estuvieron haciendo ajustes", dijo.
A partir de lo recibido, se registró una demanda nacional de
productos agrícolas (excluyendo el arroz) ascendente a poco más de
un millón 335 mil 300 toneladas. De ese total se contrató, al cierre
del primer trimestre, el 86 %.
En cuanto a los genéricos, del volumen general de un millón 149
mil 400 toneladas se contrataron: más de 612 mil de viandas, 286 mil
813 de hortalizas, alrededor de 79 mil de granos, 118 mil 387 de
frutas y más de 53 mil de cítricos.
Hasta aquí la producción agrícola contratada, sin contar el
arroz, representa el 31 % del monto total a producir.
Por otra parte, de los volúmenes de arroz a contratar (255 mil
300 toneladas) se ha cumplido con el 94 % —equivalente a 238 mil 900
toneladas—, debido a que el grano tiene dos campañas anuales. "Por
ello se continuará trabajando con los productores en esta
dirección", informó Puente Nápoles.
La leche es otro de los rubros que se mantiene por debajo de las
cifras a contratar. Sobre la base de una producción prevista de 536
millones 200 mil litros, se planificó la contratación de poco más de
433 millones 100 mil con las empresas lácteas de la Industria
Alimentaria y las empresas municipales de Comercio, de acuerdo con
el balance nacional. Sin embargo, hasta el 23 de mayo aún quedaban
pendientes de contrato seis millones 228 mil 700 litros del producto
por las bases productivas (Cooperativas de Crédito y Servicios) con
la industria láctea. Nueve provincias inciden en ello: Villa Clara,
Pinar del Río, Sancti Spíritus, Artemisa, Granma, Mayabeque,
Santiago de Cuba, Matanzas y La Habana.
La carne porcina tampoco ha podido sellar la contratación en su
totalidad, con un déficit de más de 9 600 toneladas por concertar en
las compras a precios aprobados para cada territorio, provenientes
de las bases productivas y del sector disperso; cifra que no por
discreta (en relación con lo que ya se ha pactado) deja de ser un
incumplimiento.
EL IRRESPETO AL CONTRATO O EL CUENTO DE LA "BUENA
PIPA"
A pesar de que se reconoce cierto avance en el proceso
contractual este año, no es suficiente, pues persisten problemas que
para nada son nuevos. Y he ahí lo más preocupante.
"Extinguir el contrato único significó un cambio de mentalidad
para el cual no todas las empresas y demás estructuras estuvieron
preparadas, principalmente en la negociación con las unidades
productoras. La demora de la resolución que establece los precios
centralizados, por parte del Ministerio de Finanzas y Precios,
atentó también contra el cumplimiento del cronograma de
contratación; al igual que los atrasos en conocer las demandas de
los clientes finales. Y en cuanto a los contratos con los
proveedores de insumos y servicios, estos tampoco pudieron
concertarse oportunamente", dijo el directivo.
Las comprobaciones realizadas arrojaron debilidades en las
cláusulas, que siguen atentando contra la calidad de las
contrataciones y, por tanto, contra una buena gestión comercial; al
ser estos procesos —en términos matemáticos y lógicos— directamente
proporcionales.
Entre las irregularidades más frecuentes se constató la no
inclusión de los anexos con los precios correspondientes a cada
producto, que debieron precisarse en el momento de la firma por las
partes; lo cual, al no hacerse debidamente, afecta a aquellos
genéricos que poseen precios por acuerdo.
"También se detectaron imprecisiones en el lugar y las
condiciones de entrega de varias mercancías que responsabilicen a
las partes a entregar y recibir en fecha las cantidades pactadas, y
con la calidad requerida. Asimismo, las cláusulas inherentes a la
calidad no dejan claro en muchos casos los parámetros que realmente
deben cumplir los productos agropecuarios, de acuerdo con las
exigencias de los diferentes mercados", puntualizó.
Puente llamó la atención, además, sobre la tendencia a no
esclarecerse en ocasiones, si es el cliente quien debe transportar
la mercancía en vez de la unidad productora, o si debe realizarlo
entonces un tercero, en dependencia de lo convenido.
No respetar tales estipulaciones conlleva a que no puedan
delimitarse las responsabilidades entre las partes y,
consecuentemente, efectuar las reclamaciones a tiempo.
Lo que empieza con un "simple" irrespeto a la hora de la
contratación termina en irregularidades con la comercialización, y
se repite nuevamente la misma película: Mercados Agropecuarios
Estatales (MAE) desabastecidos de determinados genéricos, cuando hay
productores que corren el riesgo de que se les echen a perder
porque, simplemente, no se los contrataron, o lo hicieron¼
pero muy por debajo de su potencial productivo.
El caso de Banao, en Sancti Spíritus, es un ejemplo lamentable de
ello. Ese territorio había planificado producir unas 14 mil 500
toneladas de cebolla, y alcanzó 20 mil 610. La cantidad contratada
fue de 7 600 toneladas, o sea, el 52 % de la producción prevista.
Sin embargo, pese al incremento productivo, las entregas a los
destinos contratados —excepto la industria y el consumo a la
población (directo)— se incumplieron. ¡Y solo en el campo se echó a
perder un volumen considerable del bulbo, aún por cuantificar!
Aunque al respecto ya se han tomado las medidas disciplinarias
pertinentes y se han presentado las reclamaciones de la empresa
espirituana de Acopio ante la Sala de lo Económico del Tribunal
Provincial, otras violaciones del contrato pasan casi inadvertidas,
después del Estado haber "desembolsado" sumas considerables de
dinero para garantizar los recursos e insumos productivos
indispensables y suministrar los costosos paquetes tecnológicos.
La
leche es otro de los rubros que se mantiene por debajo de las cifras
a contratar.
La impunidad no puede convertirse en moda ni el paternalismo en
costumbre. A más de seis meses de ser entregadas y discutidas con la
base productiva del país las Políticas y procedimientos para la
contratación¼ , es impermisible que
todavía falte severidad al hacer cumplir las disposiciones de la
propia circular, cuando esta advierte claramente: "Especial atención
deberán poner las partes al pactar la penalización al que incumpla
las entregas previstas en el contrato, en función de indemnizar al
Estado por lo dejado de entregar, siempre valorando los niveles
incumplidos al precio de oferta y demanda, toda vez que el Estado
tiene que gastar divisa para suplir el déficit de la producción por
el incumplimiento del contrato¼ "
Les corresponde, sobre todo a las organizaciones superiores de
dirección empresarial, así como a las delegaciones provinciales y a
los delegados municipales de la Agricultura y de la Asociación
Nacional de Agricultores Pequeños, velar por que se cumpla con estas
regulaciones, y que se haga, previo a la firma, un buen documento
contractual, para poner el parche antes de que se rompa el traje. En
este punto también los asesores jurídicos tienen que jugar más el
rol que les toca, poner el contrato en letra viva¼
De lo contrario, se violarán hasta el cansancio las contravenciones
contractuales, cual réplica absurda del cuento de la "buena pipa". |