Anemia en la infancia

Aparentemente inofensiva pero dañina

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

Como "insidiosa" califican los especialistas la anemia, al ser una enfermedad en apariencia inofensiva pero dañina para la salud humana, fundamentalmente en las primeras etapas de la vida, porque aunque no se expresa de forma clínica en sus estadios iniciales (no manifiesta síntomas), origina trastornos del aprendizaje, la memoria y del desarrollo motor, discapacidades que se ponen en evidencia a más largo plazo.

Atendiendo a estos criterios científicos, la profesora Gisela Pita Rodríguez, médica especialista de segundo grado en Bioquímica Clínica y responsable del Laboratorio de Anemias Nutricionales del Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos, hace un llamado de alerta a las familias y plantea la importancia de que los padres mantengan "la preocupación" de la posible existencia de una anemia nutricional en sus hijos.

El Programa de Atención Materno-Infantil del Ministerio de Salud Pública tiene establecido que a todos los niños del país, en las Consultas de Puericultura, a los seis meses de nacidos, cuando cumplen dos años y antes de comenzar en la escuela, se les indiquen exámenes de laboratorio para conocer la concentración de hemoglobina, una proteína de la sangre que en su estructura tiene hierro y su principal función es el transporte de oxígeno a todo el cuerpo.

Cuando la cantidad de hemoglobina de una persona se encuentra por debajo del nivel establecido como adecuado por la Organización Mundial de la Salud, se produce entonces la anemia.

La cifra adecuada de hemoglobina varía con la edad y el sexo. En los pequeños de seis meses hasta los cinco años el valor considerado normal es de 110 g/L, y en los escolares (de cinco años a los 11) es de 115 g/L.

La doctora Pita, profesora e investigadora auxiliar, Máster en Salud Ambiental, indica que cuando el tratamiento de la anemia es exitoso, generalmente se observa el comienzo de una respuesta en los niveles de hemoglobina a partir de la tercera o cuarta semana de iniciado. Y subraya que la medicación debe prolongarse hasta tres meses después que la hemoglobina haya alcanzado los valores adecuados.

Los recién nacidos que reciben lactancia materna exclusiva no requieren la incorporación de otros nutrientes antes de los seis meses de edad, porque la leche de la madre es el primer alimento y el único que tiene una biodisponibilidad de hierro excepcionalmente alta.

El tratamiento dietético para la anemia consiste en un régimen normal de alimentación, según las recomendaciones nutricionales de cada persona, pero incorporando a la dieta alimentos ricos en hierro (hígado, carnes rojas, pollo, pescado, huevo, alimentos fortificados con hierro como el puré de frutas y el pan), junto con aquellos que favorecen la absorción de este nutriente: la mayor parte de las frutas y vegetales.

Pero si de prevención en salud se trata, considera la especialista, habría que señalar también que los cuidados para que un niño no padezca de anemia y otros trastornos evitables, deben empezar desde que las mujeres se encuentran en edad fértil. Es esencial por ello que acudan a la consulta del médico de familia, como mínimo, seis meses antes de la planificación de un embarazo deseado para conocer y darle seguimiento a trastornos vinculados con los riesgos preconcepcionales, asociados, entre otros, con la hipertensión, la desnutrición y la anemia.

 

Alimentos que aportan hierro

Hígados, purés de frutas fortificados (compotas), morcilla, cereales para desayuno fortificados, espinaca, frijoles, pan, lechuga, huevo de gallina (yema), berro, acelga, picadillo de res con soya, hamburguesa con soya, carne de res, ajonjolí, carne de cerdo, proteína vegetal, pato, carne de caballo, caimito, ciruela, frutabomba mamey, jamón Vicking, pollo, mariscos, carne de carnero, pescados.

 

 

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