Una campaña publicitaria contra la reelección del presidente de
Estados Unidos, Barack Obama, a un costo de mil millones de dólares,
está siendo planeada por grupos conservadores que se oponen al
Partido Demócrata.
Los republicanos esperan recaudar una cifra superior a los 750
millones de dólares colectados por Obama en 2008, y que a su vez,
supere la magra recaudación del excandidato John McCain en el mismo
período electoral, señala el sitio digital Huffington Post.
Los grupos conservadores empeñados en la campaña destinarán esta
astronómica cifra de dinero, que incluye un gasto de 400 millones en
operaciones específicas en cada condado del país, para remover a
Obama de la Casa Blanca y eliminar la mayoría demócrata en el
Senado.
Entre las personalidades involucradas en el proyecto figuran Karl
Rove, al frente de la agrupación American Crossroads y conocido como
el artífice de la administración de George W. Bush.
También destacan Tom Donohue, presidente de la Cámara de Comercio
de Estados Unidos, y los hermanos multimillonarios petroleros
Charles y David Koch, dos de los hombres más ricos e influyentes de
la Unión.
Este desmesurado gasto que pretenden hacer los Súper Comités de
Acción Política republicanos, está amparado en la decisión adoptada
en 2010 por la Corte Suprema de Justicia, de permitir un uso
ilimitado de propaganda por parte de empresas y sindicatos, destacó
Prensa Latina.
Según expertos del Centro de Política Responsable, en las
elecciones presidenciales y congresionales del próximo seis de
noviembre se prevé un desembolso que superará los seis mil millones
de dólares, por lo que se perfilan como las más caras de la historia
estadounidense.