Organizaciones sindicales y ciudadanas de Chile rechazaron la
nueva subida de tarifas del transporte público que entrará hoy en
vigor, la octava en el Gobierno de Sebastián Piñera.
A partir de este jueves, el boleto del Metro quedará fijado en
670 pesos chilenos (equivalentes a 1,35 dólares) en el horario de
mayor demanda. También sube el precio del denominado aquí
Transantiago (sistema de buses urbanos).
El ministro de Transporte, Pedro Errázuriz, admitió que se trata
de una mala noticia, pero justificó la medida por el impacto de la
inflación, el aumento del costo de los combustibles y las
variaciones en la tasa cambiaria.
Sin embargo, las organizaciones sociales alertaron que el alza
ocurre a pesar del ingreso en el Parlamento de un proyecto de ley
que busca subsidiar la locomoción colectiva y congelar el precio de
las tarifas.
La Central Unitaria de Trabajadores y el Comité de Usuarios del
Transantiago advirtieron además que el hecho tiene lugar sin el
debido reajuste salarial, a tono con el alto costo de la vida en el
país.
De acuerdo con analistas locales, el costo promedio para un
chileno en su traslado diario de la casa al trabajo y viceversa es
de unos 85 usd mensuales, sobre la base de solo 25 días. Si se
considera que como promedio en los hogares chilenos trabaja más de
una persona la suma se duplica y triplica y ello ocurre además en un
país, donde el salario mínimo es de 182 mil pesos (unos 380 usd
mensuales) y el precio de los alimentos y de otros servicios se ha
disparado apreciablemente.
Las organizaciones sociales impugnan también que el Estado
subsidie las utilidades de las empresas privadas que administran el
sistema de transporte público, el que consideran es también
deficitario a pesar de su astronómico costo.
Unos 2,3 millones de chilenos utilizan diariamente el ferrocarril
subterráneo (metro) y los buses urbanos, señaló Prensa Latina.