El alcalde de la localidad peruana de Kepashiato, Rosalío
Sánchez, pidió hoy el retiro de una base militar contrainsurgente de
la escuela del lugar, tiroteada ayer por un grupo armado que opera
en la zona.
Sánchez dijo telefónicamente que la base debe ser trasladada a
otro lugar, porque pone en peligro la seguridad de los 700 menores
con los que comparte el local del colegio "Javier Pérez de Cuéllar",
en cuyos terrenos las tropas están acampadas.
Un cabo y una muchacha de 15 años fueron heridos ayer levemente
cuando desde las alturas cubiertas de vegetación los alzados
dispararon una ráfaga de ametralladora contra el local.
La base es una de las que instalaron las fuerzas armadas tras
graves incidentes recientemente registrados en el área.
Kepashiato, en la selva de Cusco, fue escenario de un secuestro
masivo de trabajadores de un gasoducto que el mes pasado marcó la
apertura de un nuevo frente de una escisión armada del grupo Sendero
Luminoso.
La facción opera desde hace dos décadas aislada en el agreste
Valle de los ríos Apurímac y Ene (Vrae), desde el cual extendió sus
actividades a la nueva zona y tras el secuestro y la libertad de los
plagiados dio muerte a ocho militares y policías en varias
emboscadas.
Los reveses dieron lugar a una crisis política en la que se
vieron obligados a renunciar los ministros de Defensa y del Interior
y fueron reemplazados los jefes de las fuerzas armadas, del ejército
y del comando militar del Vrae, señaló Prensa Latina.
El gobierno ha anunciado una estrategia contrainsurgente que
prioriza sentar la presencia del Estado en las áreas en las que
operan los alzados, con acciones de desarrollo económico y social
que beneficien a la población, así como una mejor labor de
inteligencia.