Europa Press reporta que la mayoría de los desplazados son
residentes de la provincia de Módena, la más afectada por la
actividad telúrica de los últimos días.
El temblor se sintió en todo el norte y centro del país,
incluyendo Milán, donde viven más de un millón de personas. El área
también fue afectada por varias réplicas fuertes, una de ellas de
5,6 grados de magnitud.
Ante el nuevo desastre natural, las autoridades italianas
preparan más de 4 000 tiendas de campaña para dar refugio a partir
de esta tarde a los miles de damnificados.
El nuevo evento telúrico ocurrió cuando las empresas y talleres
habían comenzado a recuperar la normalidad tras el sismo del 20 de
mayo, que causó la muerte de siete personas.
"No ha sido una réplica sino un nuevo terremoto", afirmó el
director del servicio de Protección Civil italiano, Franco Gabrielli,
quien advirtió que el balance de víctimas mortales no se ha cerrado
y refirió que aún se reportan cinco personas desaparecidas.
Hasta ahora, el movimiento telúrico de este martes clasifica como
el más mortal en Italia desde el 2009, cuando un temblor destruyó
parcialmente la ciudad central de L'Aquila, y fallecieron alrededor
de 300 personas.