Vigilia voluntaria

GERMÁN VELOZ PLACENCIA

GIBARA. — Gracias a la acción de los integrantes de la Unidad de Bomberos Voluntarios radicada en esta ciudad, meses atrás unas diez familias de Pedregoso, asentamiento cercano a Floro Pérez, salvaron de un incendio forestal sus viviendas.

Foto del autorRandy siempre está listo para enfrentar un fuego con sus compañeros de Unidad.

"Llegamos en momentos en que las llamas se aproximaban a las casas y enseguida abrimos una trocha con la ayuda de un tractor de la localidad. Cuando el fuego chocó con la zanja, se detuvo. En las acciones, que duraron más de dos horas, también empleamos mochilas para atacar con agua algunos puntos hasta los que no llegaba la manguera de nuestro carro", recordó Adrián Morales Landrove, jefe de la Unidad, quien ejerce el cargo a la par de sus responsabilidades de técnico de la Cruz Roja.

Desde el año 2005 y hasta hoy, Adrián y otros 43 compañeros enfrentaron cerca de 20 incendios forestales que amenazaron severamente vidas y propiedades en varios sitios del municipio de Gibara. También actuaron en dos viviendas siniestradas.

Con el atuendo de bombero, José Mario Mayo no permite imaginar que sea también el jefe de los promotores culturales del municipio. "Cuando un compañero es incorporado a nuestro colectivo, de inmediato lo enviamos a un concentrado de estudio en el Comando 25, en la ciudad de Holguín, donde recibe clases teóricas y prácticas".

La mayoría de quienes compran las pizzas que elabora Randy Morales Claro, desconoce que este muchacho de 22 años es un responsable y bien entrenado jefe de compañía de Bomberos. "Hace 4 años que me preparé en la Escuela Nacional de Protección Contra Incendios, en la capital del país. Es cuestión de vocación, crecí identificado con mi papá, que es profesional y forma parte del Comando 25".

Según relatos de otros compañeros, el adiestramiento no cesa, porque cada 15 días realizan un ejercicio que incluye despliegue combativo y simulacro de supuestos siniestros, además de dos concentrados de preparación al año, en febrero y septiembre, de conjunto con la Cruz Roja del territorio.

José Lugo Marrero es técnico en Operaciones de Socorro en la Cruz Roja, pero aquí actúa como jefe de grupo de Salvamento y Rescate. Expresó sentirse útil cuando saca de una situación peligrosa a cualquier persona, y no son pocos quienes deben agradecerle la osadía. Si se busca en su hoja de servicio, a la par de los enfrentamientos a las llamas sobresalen acciones de auxilio a náufragos y búsquedas de extraviados en cuevas.

Tras el breve diálogo emprendió la revisión de los equipos. Al comentarle que el día parecía apacible en el local que comparten con la Cruz Roja, reaccionó con energía: "No nos damos el lujo de pensar así. Tenemos que permanecer listos para salir al primer llamado de ayuda".

 

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