El significado de tan importante acontecimiento crece con los
años. Para Cuba, país en el que entonces subsistían formas
semifeudales de producción en el campo, con predominio del
latifundio y monoproductor en lo fundamental, con millares de
campesinos viviendo en condiciones infrahumanas, sin tierras o
sujetos a la práctica criminal del desalojo, con decenas de miles de
obreros agrícolas sin empleo, la Reforma Agraria era una necesidad
elemental para su despegue económico.
Era, además, un compromiso moral con el campesinado cubano y los
trabajadores agrícolas de nuestro país, que tan destacado papel
desempeñaron siempre en las luchas por las causas justas de nuestro
pueblo: en las guerras de independencia, en los combates por la
justicia social y por la liberación nacional, especialmente como
colaboradores o integrantes del Ejército Rebelde. Era una promesa de
los hombres que fueron a dar su sangre y su vida en la acción
revolucionaria del 26 de julio de 1953, "para que Martí siguiera
viviendo en el alma de la Patria".
La Ley consagró el principio de que la tierra es de quien la
trabaja y benefició de un tirón a 100 mil productores pequeños.
Siendo tan justa y necesaria, histórica, moral, social y
económicamente, que incluso incrementaría el mercado interno, fue
sin embargo fuertemente combatida por la oligarquía nacional y el
imperialismo norteamericano. Es que una y otra tenían intereses
comunes; cualquier medida destinada a transformar la situación
agraria los afectaba. En Cuba había empresas yanquis que tenían 264
mil hectáreas de tierra, 200 mil, 130 mil, 70 mil¼
La primera Ley de Reforma Agraria quebró por la espina dorsal el
poderío en nuestra Patria de la casta oligárquica de los
latifundistas nacionales y las compañías yankis, propinando un golpe
de muerte a las bases del régimen burgués y neocolonial que la
Revolución había tomado por asalto el Primero de Enero de 1959 y
colocó a Cuba de inmediato en la mira de todas las agresiones,
bloqueo, sabotajes y provocaciones.
Fidel, con certeza, ha dicho que "fue la Ley de Reforma Agraria
precisamente lo que definió a la Revolución cubana. Cuando ya se vio
que de verdad se haría aquí una ley agraria, se vio que no eran
palabras simplemente, que no eran promesas, que no eran engaños, que
no eran "cuentos de camino de ninguna clase, sino que había de
verdad una revolución en Cuba".
En un día como este, tan significativo en nuestra historia, se
conmemora también el aniversario 51 de la creación de la Asociación
Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), y celebramos el Día del
Campesino como homenaje de recordación al líder agrario Niceto
Pérez, asesinado por los geófagos en 1946.