0 negros en sus feudos—, solo uno, el de la hacienda Manaca
Iznaga, ha logrado sobrevivir hasta nuestros días.
Considerado por los especialistas como el único exponente de su
tipo en Cuba y en buena parte de América Latina, el villorrio es
sometido actualmente a un proceso de restauración por parte de la
Oficina del Conservador de la Ciudad de Trinidad y el Valle de los
Ingenios.
De las instalaciones originales del sitio, los especialistas
identificaron como sobrevivientes 16 inmuebles con diferentes grados
de deterioro, pero como su restauración se ha previsto de manera
integradora, esta se extendió a otras ocho casas que, aunque no
tenían igual relevancia patrimonial, se vinculaban al conjunto
arquitectónico.
Los trabajos de rehabilitación implican mejoras notables para las
paredes de mampuesto (tercio, piedra y ladrillo), las cubiertas y la
carpintería, pero al mismo tiempo incluyen la reanimación del batey,
con un reconocido interés turístico, donde obviamente las familias,
nativas o no, han sido partícipes y beneficiarias del suceso.
Más allá del significado histórico que representa salvaguardar un
sitio tan pintoresco, Víctor Echenagusía, acucioso investigador y
especialista de la Oficina, ha reconocido en el hecho otras
utilidades: "Los verdaderos valores del proyecto —dice— radican en
el mejoramiento de la calidad de vida de los lugareños, que aprenden
a habitar armónicamente el sitio, y en que el caserío se suma a los
atractivos de Manaca Iznaga como lo que en realidad es: una pieza
clave para comprender la plantación esclavista azucarera".