El 14 de mayo del 2012, la Corte Suprema de los Estados Unidos
denegó a la compañía cubana Cubaexport la posibilidad de defender su
derecho de renovar el registro de la prestigiosa marca Havana Club,
ante la Oficina de Marcas y Patentes de los Estados Unidos (USPTO),
obstaculizado por la negativa de la Oficina para el Control de
Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro, a
otorgar a la entidad comercializadora cubana la licencia que le
hubiese permitido renovar la marca registrada en ese país desde 1976
hasta el 2006.
Dicha negativa fue hecha al amparo de la Sección 211 de la Ley
Ómnibus, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos a fines de
1998, que prohíbe el reconocimiento y renovación de marcas asociadas
a propiedades nacionalizadas por el Gobierno cubano, como resultado
de las maniobras de la mafia anticubana de Miami y sus aliados
dentro del Congreso, en retribución a las cuantiosas contribuciones
financieras que reciben de la compañía Bacardí, la real promotora de
estas acciones contra Cubaexport, dirigidas a usurpar las marcas y
mercados del ron genuina y legítimamente cubano.
Desde 1995, Cubaexport, de conjunto con la compañía francesa
Pernod Ricard, distribuidora del ron Havana Club, ha defendido su
derecho a registrar la reconocida marca, lo que encontró respaldo en
la decisión del Panel de Solución de Diferencias de la Organización
Mundial del Comercio (OMC) que falló contra los Estados Unidos y
reclamó la eliminación de dicha Sección considerada ilegal.
El Gobierno de los Estados Unidos es completamente responsable de
lo ocurrido. Durante el proceso judicial que ahora ha llegado a su
injusto final, la OFAC argumentó que no emitiría la licencia que
exige la espuria Sección 211, y que hubiera permitido la renovación
de la marca Havana Club en ese país, porque el Departamento de
Estado había ordenado no hacerlo debido a que ello no se
correspondería con la política de los Estados Unidos hacia Cuba.
Esta acción constituye una grave violación de los compromisos de
los Estados Unidos en materia de Propiedad Industrial, que lo
obligan a proteger las marcas de las compañías e instituciones
cubanas. Este litigio y otros procesos en curso contra patentes y
marcas cubanas en las cortes norteamericanas, han puesto en
evidencia la complicidad del gobierno de los Estados Unidos en el
despojo de los derechos y marcas cubanas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores demanda al gobierno de los
Estados Unidos otorgar de inmediato la licencia que permita a la
entidad cubana Cubaexport renovar la marca Havana Club.
Cuba ha respetado invariablemente, sin la menor discriminación,
las obligaciones contraídas en virtud de los instrumentos jurídicos
internacionales referidos a la Propiedad Industrial, lo cual ha
garantizado que más de cinco mil marcas y patentes norteamericanas
se beneficien y continúen beneficiándose de su registro en nuestro
país.
Si el Gobierno de los EE.UU. no actúa, será el único responsable
del robo de la marca Havana Club a su legítimo titular, la compañía
Cubaexport, y de las consecuencias negativas que pudieran derivarse
de este hecho para la protección recíproca de la Propiedad
Industrial.
La Habana, 16 de mayo del 2012