Según su versión, esos "poderes superiores" invirtieron millones
de dólares para derrocarlo, supuestamente para frustrar el plan de
paz que venía discutiendo con el presidente palestino, Mahmud Abbas.
Olmert afirmó que fueron echados por tierra sus esfuerzos
diplomáticos para modelar un plan de paz plausible, y hasta retó al
premier sionista, Benjamin Netanyahu, a ser "responsable de su
liderazgo y acometer el tan incansablemente nombrado plan de hace
cuatro años".
Pero tal "plancito" jamás existió y mucho menos creerse ahora que
aquel supuesto y hoy cacareado entendimiento, incluyera la entrega
de Jerusalén Oriental a los palestinos.
Con quien sí se reunió varias veces en el 2008 fue con Condolezza
Rice, entonces secretaria de Estado, y a quien recibió fue a su jefe
George W. Bush, para poner en práctica la famosa "hoja de ruta", que
como se ha probado en el tiempo no conducía a ninguna salida
pacificadora. Ese año, recordemos, fue uno de los más violentos
contra la Franja de Gaza. ¿De qué paz habla hoy el ex primer
ministro?
Según algunos analistas, Olmert no abandonó el poder a causa de
la extrema derecha que hoy acusa, sino por recibir dinero de ella.
Las imputaciones de corrupción sobre él se basaban en las grandes
cantidades de dinero que recibía desde Estados Unidos, incluso
cuando era alcalde de Jerusalén. Entonces, las continuas reuniones
con el presidente norteamericano y la secretaria de Estado, ¿tenían
como verdadero propósito un arreglo justo para el pueblo palestino,
o todo era un montaje para continuar dándole leva al asunto?
Lo verdaderamente sarcástico es que Olmert se pregunte por qué
Netanyahu no "reintroduce" el plan de paz que él nunca llevó a cabo
y, para colmo de la enajenación, se muestre pesimista ante esa
posibilidad. ¿O este Olmert se ha puesto senil o es un mitómano
profesional?