NACIONES UNIDAS, 17 mayo.— Cuba demandó hoy la refundación del
sistema financiero internacional desde sus cimientos y afirmó que
los 193 Estados de la Asamblea General de la ONU son los que deben
encontrar la respuesta a la actual crisis.
Resulta un imperativo que Naciones Unidas tome bajo su égida las
negociaciones sobre una nueva arquitectura financiera internacional,
insistió el representante permanente de Cuba ante la organización
mundial, Pedro Núñez Mosquera.
El diplomático intervino en un debate de alto nivel sobre El
estado de la economía y las finanzas mundiales, convocado por el
secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente de la
Asamblea General, Nassir Abdulaziz Al-Nasser.
Dijo que las fallas del sistema financiero no radican solamente
en la desregulación, sino que es antidemocrático, y recordó que sus
normas y principios fueron establecidos en función de los intereses
de unas pocas potencias industrializadas.
Sus reformas han sido cosméticas y su esencia se mantiene
invariable, apostilló.
Señaló que durante décadas se afirmó que el mercado sin
regulación, la privatización máxima y la retirada del Estado de la
actividad económica eran los principios infalibles para alcanzar el
desarrollo económico y social.
Y hoy todos somos testigos de la profunda crisis económica global
resultante del estruendoso e irreversible fracaso de una concepción
económica y política impuesta al mundo: el neoliberalismo y la
globalización neoliberal, expresó.
Núñez Mosquera advirtió que nuestros pueblos son las principales
víctimas de esa crisis, la cual pretende ser presentada por los
grandes centros de poder como un episodio cíclico natural . Con el
neoliberalismo se multiplicó la inestabilidad, la especulación, la
deuda externa, el intercambio desigual, la frecuencia de las crisis,
la pobreza, la desigualdad y el abismo entre el Norte opulento y el
Sur desposeído, agregó.
Se trata, aseguró, de una consecuencia directa del actual orden
económico internacional, regido hasta el momento por los países más
poderosos, principales responsables de esta crisis.
El embajador cubano también alertó sobre el impacto de ese
problema en los sectores alimentario, social y energético, así como
en la lucha por el desarrollo sostenible y la preservación del medio
ambiente.
También llamó a proteger a la naturaleza frente a la despiadada
destrucción resultado de la irracional codicia capitalista y de los
insostenibles patrones de producción y consumo que le son
inherentes.
Núñez Mosquera denunció las recetas aplicadas ante la actual
crisis, como la ayuda masiva a la banca con fondos públicos, la
congelación de pensiones, la privatización de empresas estatales, y
la reducción de salarios de los trabajadores.
Incluyó en esa lista el aumento de impuestos, la disminución
severa de las inversiones públicas, el despido de empleados públicos
y la reducción de servicios sociales.
Los masivos paquetes de rescate contrastan de manera vergonzosa
con la parálisis en los desembolsos para la Ayuda Oficial al
Desarrollo, lo cual demuestra que la falta de asistencia obedece a
la ausencia de voluntad política y no a la escasez de recursos,
precisó.
Como una posible solución, pidió que los países desarrollados se
comprometan a abrir sus mercados a las exportaciones de los
subdesarrollados, levantando las barreras arancelarias y no
arancelarias, incluidas las medidas unilaterales coercitivas por
razones no comerciales.
Afirmó que la salida de la crisis debe tener necesariamente una
profunda naturaleza política y que todos los países en desarrollo
deben participar en su formulación.
Igualmente, destacó la necesidad de intensificar los esfuerzos
para fortalecer la Cooperación Sur-Sur y la integración regional y
subregional sobre la base de beneficios recíprocos, la
complementariedad y la solidaridad.
En ese sentido, elogió los esquemas vigentes en América Latina y
el Caribe como el ALBA, Unasur, el Banco del Sur y la Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños.