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Playa de Santa Lucía
Primeros atisbos de un necesario ordenamiento
Miguel Febles
Hernández
Toda una etapa marcada por la indolencia y la violación de las
más elementales normas urbanísticas y regulaciones medioambientales
debe quedar gradualmente atrás, en la medida en que se concrete de
manera estricta el programa de reordenamiento puesto en marcha en la
playa de Santa Lucía, principal balneario de la provincia de
Camagüey.
Estas
estructuras, como otras muchas en Santa Lucía, fueron levantadas a
escasos metros del mar.
Así lo asegura la arquitecta Anelys Marishall, directora
provincial de Planificación Física, quien informa que con ese
propósito un equipo multidisciplinario efectuó en julio del 2011 un
levantamiento de todas las instalaciones existentes en las 11 playas
ubicadas en las costas norte y sur del territorio.
"Por supuesto, comenta, la mayor complejidad se presenta en Santa
Lucía, al ser la más extensa de todas, con alrededor de 20
kilómetros de litoral y una variada gama de construcciones, que
incluye hoteles, villas, edificios multifamiliares, viviendas y
barrios de crecimiento espontáneo."
En esa norteña franja costera, perteneciente al municipio de
Nuevitas, existen 1 251 instalaciones con múltiples funciones —726
particulares y 525 estatales—, agrupadas en pequeños asentamientos
turísticos que se extienden desde la zona de Punta de Ganado hasta
La Boca, en el extremo oeste.
Una
vez demolidas las construcciones, se requiere la extracción oportuna
de los escombros.
"Para poner un ejemplo, subraya la arquitecta Marishall, al
verificarse el estatus legal de esas edificaciones, se detectó que
290 de ellas no poseían documento acreditativo alguno, asunto a
definir sin dilación por las personas jurídicas y naturales con los
órganos correspondientes de la localidad."
A PROBLEMAS AÑEJOS, SOLUCIONES FRESCAS
El programa de reordenamiento territorial y rescate de la
disciplina urbanística y ambiental comenzó a ejecutarse en el polo
turístico de Santa Lucía a partir del mes de octubre del año pasado,
conformado por cerca de 90 acciones a cumplir a corto y mediano
plazos, de acuerdo con la magnitud de cada problema.
Asegura la directora provincial de Planificación Física, que es
este un proceso muy complejo y traumático por la cantidad de
ilegalidades que no se enfrentaron y ahora hay que resolver de
manera ordenada y legal, así como evitar que vuelvan a repetirse.
De ahí que, como paso previo, tuvo lugar un amplio ciclo de
divulgación entre los habitantes y colectivos laborales de la zona
acerca de la necesidad de las medidas a adoptar, dirigidas a
preservar los atributos de la hermosa playa camagüeyana para las
presentes y futuras generaciones.
Muestra de lo abarcador del plan asumido, es la participación de
más de 20 organismos y entidades con tareas concretas en direcciones
tan diversas y específicas como la infraestructura técnica, la
imagen urbana, el paisajismo, el medio ambiente, los estudios
técnicos y la implantación de un sistema de control.
Según datos ofrecidos por la especialista, en lo que podría
denominarse la primera etapa del programa —hasta el cierre del mes
de marzo— el cuerpo de inspectores realizó 647 advertencias
oficiales e impuso 530 multas, además de ejecutarse 30 demoliciones
de estructuras o instalaciones.
VIDA LIBRE A LA DUNA AFECTADA
Una de las medidas de más impacto ha tenido que ver con la
eliminación gradual de las instalaciones construidas sobre la duna
del litoral, acto violatorio del Decreto Ley 212 que establece una
franja de protección desde la costa hacia tierra adentro,
imprescindible para garantizar la salud de la playa.
"A tenor con ello, explica la arquitecta, se perfiló bien toda la
línea de construcción y se definieron las instalaciones que están
sobre la duna y, por tanto, deben ser demolidas, en un proceso que
estará vigente hasta finales del 2015, pues requerirá de un nivel de
aseguramiento material y financiero para acometerlo."
Un rápido recorrido a todo lo largo del litoral permite apreciar
los primeros resultados de un trabajo que comenzó por el sector
estatal, con la demolición de quioscos, casas de visita, villas de
veraneo y otras instalaciones erigidas justo encima de la arena en
flagrante contravención de lo legislado.
Lo hecho hasta ahora, sin embargo, es apenas un pequeño adelanto
de lo que queda por hacer aún para restablecer el orden en el
balneario camagüeyano, pues no se trata solo de demoler la
estructura de las edificaciones; es preciso también extraer los
cimientos, para lo cual se requiere de equipos especializados.
"Una vez liberadas las áreas, acota Anelys, estas deben quedar
totalmente limpias de escombros, los que se depositan en un lugar
localizado a más de 15 kilómetros de la playa para no crear nuevas
afectaciones al medio ambiente, acciones que serán secundadas por la
reforestación de la zona."
CADA QUIEN HAGA SU PARTE
El programa en ejecución prevé, además, la eliminación progresiva
de otras ilegalidades que afean el entorno y afectan la calidad de
los servicios, como la proliferación de cercas, corrales, tendederas
eléctricas e hidráulicas, microvertederos y estructuras de todo tipo
adosadas a edificios multifamiliares.
Se adoptan decisiones también para el mejoramiento de la imagen
de las instalaciones estatales ubicadas en el polo turístico, como
la Salina El Real, objeto hoy de nuevas y prometedoras inversiones,
y la adecuada presencia, en espacios bien definidos, de la actividad
por cuenta propia.
Alguna alternativa habrá que buscar para la recogida del sargazo
fuera de las instalaciones hoteleras, pues su excesiva acumulación
se suma de manera negativa a las inapropiadas condiciones existentes
en lugares preferidos desde antaño por los bañistas.
Integrador de esfuerzos y voluntades, el reordenamiento de la
playa de Santa Lucía exigirá de mucha perseverancia y actuar
sistemático, para que lo pactado no quede como campaña pasajera y
contribuya a devolverle al famoso balneario las bondades siempre
apetecidas por lugareños y visitantes. |