Al menos cinco personas murieron hoy en la ciudad
libanesa de Trípoli en enfrentamientos entre alawitas y sunnitas por
su posición respecto al conflicto sirio, con lo cual aumentó a ocho
la cifra total de decesos.
Fuentes médicas y militares señalaron que los
combates callejeros continuaron este lunes, pese al despliegue de
efectivos del Ejército y el anuncio del Consejo Supremo de Defensa
de reforzar con 120 soldados la vigilancia en esa localidad
portuaria en las próximas 48 horas.
El ministro del Interior, Marwan Charbel, informó
que el referido consejo otorgó más autoridad a los aparatos de
seguridad en Trípoli con el envío de 120 miembros de las fuerzas
especiales para cooperar con otras unidades y el Ejército libanés.
Los ataques con fusiles automáticos y granadas
autopropulsadas dejaron como saldo tres hombres muertos en el barrio
de Jabal Mohsen, poblado básicamente por miembros de la secta
alawita, una rama del Islam chiita a la que pertenece el presidente
sirio, Bashar Al-Assad.
Una cuarta víctima fatal se reportó también este
lunes cerca del vecindario de Bab al-Tebbaneh, situado frente al de
Jabal Mohsen y habitado por la mayoría musulmana sunnita, cuya
posición pro-occidental la alineó en el bando de intensa hostilidad
al gobierno de Damasco.
Reportes sin confirmación oficial indicaron que hubo
otro muerto, con lo que el total se elevó a ocho tomando en cuenta
los tres decesos del domingo, cuando estallaron los choques armados
tras riñas y bloqueos de calles el sábado en la noche en Trípoli.
El Ejército fue atacado con armamento pesado para
impedir que se desplegara a lo largo de la avenida Suriyya (Siria,
en árabe) que separa a los dos barrios históricamente rivales por
razones confesionales, por lo que en los tiroteos hubo al menos 16
heridos.
Un soldado figura entre la relación de muertos y
otros dos sufrieron lesiones, de acuerdo con un parte de las fuerzas
armadas, mientras la población civil empezó a evacuar
voluntariamente la zona por temor a un deterioro de la situación.
El primer ministro, Najib Mikati, un sunnita oriundo
de Trípoli, se reunió el domingo con líderes religiosos de la ciudad
y apeló a la calma, mientras hoy orientó nuevos contactos para
restablecer el orden y la tranquilidad, lo cual ha sido hasta ahora
imposible.
Por su lado, el ministro de Estado, Panos Manjian,
confirmó que todos los partidos políticos libaneses apoyan la
seguridad y la estabilidad en la ciudad septentrional, por lo que
llamaron al Ejército y las Fuerzas de Seguridad Interior a actuar
con "puño de hierro".
Al mismo tiempo, dejó abierta la posibilidad de
revisar las circunstancias en que fue arrestado el sábado Shadi
Mawlawi, sospechoso de pertenecer a un grupo terrorista que opera en
Siria, cuya detención desató las protestas y bloqueos de calles que
derivaron en los enfrentamientos armados, informó PL.