Indígenas latinoamericanos exigieron este lunes en Naciones
Unidas que la soberanía alimentaria sea considerada un derecho
humano básico, reconocido y respetado por los Estados y las
instituciones internacionales.
El reclamo está contenido en una declaración titulada Derecho a
la Alimentación y Soberanía Alimentaria presentada este lunes por el
Caucus Latinoamericano del Foro Permanente de la ONU para Asuntos
Indígenas, reporta Prensa Latina.
El documento denuncia los impactos del neoliberalismo en esa
materia y pide la revalorización de los conocimientos tradicionales
indígenas y del rol de las mujeres de las comunidades autóctonas.
Al respecto, apunta que la pobreza y la desigualdad social son
los principales factores que imposibilitan el acceso a una buena y
suficiente alimentación y por tanto provocan desnutrición en
poblaciones excluidas, en especial las indígenas.
Critica los Tratados de Libre Comercio que promueven la
agro-exportación y atentan contra la producción local, agudizando la
inseguridad alimentaria, y repudia los modelos económicos vigentes.
El texto asegura que esos patrones no consideran las formas de
propiedad indígena ni la revalorización de los conocimientos
ancestrales ni el papel de la mujer en la producción de alimentos.
Más adelante, condena la invasión de los territorios por los
megaproyectos y corporaciones multinacionales.
Frente a esa situación, el caucus latinoamericano reclamó el
respeto del derecho de los pueblos a decidir sus propios sistemas y
políticas que proporcionen alimentos de calidad, adecuados,
asequibles, nutritivos y culturalmente apropiados.
Igualmente, llamó a conservar y rehabilitar los alimentos
tradicionales, sobre la base de una gestión sostenible de la tierra,
del suelo, el agua, las semillas, el ganado y la biodiversidad.
Hay que sanar la Madre Tierra recuperando las capacidades
productivas de nuestros suelos, manteniendo limpias las fuentes de
agua y preservando la biodiversidad, indicó.
Asimismo, reiteró su rechazo a los alimentos transgénicos, las
semillas genéticamente modificadas y los agrocombustibles y llamó a
respetar y garantizar los derechos territoriales y la
autodeterminación en materia de soberanía alimentaria.
En otro punto, solicitó la creación de programas financieros para
las comunidades indígenas destinados a garantizar mercados para sus
productos y respetar las formas de organización de producción y
reproducción de las comunidades originarias.