Solo
Viktor Laznicka (2 693 puntos Elo), el Gran Maestro checo, puede
evitar lo que a todas luces parece inevitable: que Vassily Ivanchuk
(2 764) se proclame hoy campeón del torneo ajedrecístico Capablanca
in Memoriam por sexta ocasión.
Solo Laznicka puede, si logra frenar en el Grupo Elite al
ucraniano —décimo Elo del mundo— durante la décima ronda, aunque la
corona en todo caso iría a manos del ruso Ian Nepomniachtchi (2
716). Pero dos cuestiones parecen sugerir lo contrario: La primera
es que en su único duelo hasta el momento —precisamente en este
certamen— Ivanchuk ya venció a Laznicka en 32 movidas con las piezas
negras. La otra, no menos importante, es que Nepomniachtchi tendrá
enfrente a Leinier Domínguez (2 725), con el cubano en poder de las
blancas, mientras la partida restante será entre el ruso Vladimir
Potkin (2 642) y el villaclareño Yuniesky Quesada (2 625).
Con 4,5 puntos, Leinier no puede luchar ya por el cetro, pero sí
alcanzar en el segundo escaño a Nepomniachtchi tras una batalla
fraticida, pues con 5,5 unidades este marcha a media raya del líder.
Sabe Leinier, además, que Ivanchuk suele ser formidable: "Desde
mi perspectiva, tiene un estilo muy universal, quizá no de los más
estables, pero cuando tiene lucidez total, es temible. Hace muy
pocas tablas".
El genio ucraniano domina absolutamente todas las fases del
juego. Ayer, sin más, soportó durante 57 movimientos de una Apertura
Inglesa los embates de Nepomniachtchi, en una jornada en la que
igual concluyeron en tablas las partidas Laznicka-Potkin y
Quesada-Domínguez.
Ivanchuk, el terrible. Ivanchuk, el enigmático. Ninguno de sus
rivales logra descifrar qué ideas pasan por su cerebro. De ahí que
algunos susurran que vive en otro planeta. Uno que lleva, no en
vano, su apellido.