En
un evento como la Oncena Bienal de La Habana abierto a la
interacción con los habitantes de la ciudad, no podía faltar un
espacio dedicado a los niños.
Y
ese momento tuvo lugar en el parque de la Maestranza, frente a la
Avenida del Puerto, en el centro histórico capitalino, donde el
sábado en la mañana decenas de pequeños respondieron a la invitación
de la artista camagüeyana Ileana Sánchez Hing, para que dieran
rienda suelta a la imaginación pintando y dibujando gatos.
Al conjuro de las inefables canciones de Teresita Fernández y con
la participación de una legión de los talentosos niños actores de La
Colmenita, los aparatos de juego del sitio fueron rodeados de
felinos de todos los colores y trazas, tal como Ileana había
prefigurado su acción plástica.
La artista en su Camagüey cuenta con una fecunda experiencia en
la ambientación de espacios dedicados a los niños y en el fomento de
prácticas de iniciación estética.
Ileana es de las que defiende la necesidad de que el mejor
entrenamiento visual nace de la confianza y la participación. El
juego, el entretenimiento y la creación constituyen para ella una
triada inseparable.
Trabajar con y para los niños en su caso no es una actividad
secundaria en su carrera artística, donde, por yerto, clasifica como
una de las mejores retratistas cubanas de la actualidad. Es un
compromiso estimulante.