|
Oncena Bienal de La Habana
Marina Abramovic, presente
VIRGINIA ALBERDI BENÍTEZ
El
público que asiste a la Oncena Bienal de La Habana, tendrá la
experiencia de aproximarse a la creación de una de las más
relevantes personalidades concurrentes al evento, la serbia Marina
Abramovic, quien hará patente en la capital la forma de hacer arte
que ha concebido, defendido y desarrollado a lo largo de su intensa
vida creativa: el performance.
Esto será posible mediante la proyección mañana domingo a las
3:00 p.m. en el reinaugurado Teatro Miramar (entrada libre para el
público) del filme The artist is present (El artista está
presente). Documental excepcional y pacientemente realizado por
Mateo Kers, su decursar refleja el proceso de preparación y puesta
en marcha de la mayor retrospectiva de la obra de la Abramovic en el
2010 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) y nos
introduce en la poética particular de la artista. En el MOMA, ella
protagonizó uno de los eventos performáticos culminantes de su
carrera, cuando sumó 736 horas de permanencia inmóvil en una silla
ante los espectadores que interactuaban, o mejor dicho, reaccionaban
de las más disímiles maneras ante la contemplación.
La
Abramovic aprecia en el Instituto Superior de Arte las realizaciones
de los alumnos.
Este tipo de propuesta encuentra su razón conceptual en la
exploración al extremo de la toma de conciencia del artista —y por
consiguiente del espectador—, de la presencia física y espiritual
del ser humano en una comunión indivisible.
En los años 70, la Abramovic llegó a experimentar con el dolor y
el placer como opuestos complementarios. Uno de sus performances
míticos fue Ritmo 0, en 1974, cuando desplegó 72 objetos
sobre una mesa, los cuales podían ser utilizados a voluntad por el
público para actuar sobre el cuerpo de la artista.
La Abramovic es fiel al performance, no importa si le rinde pocos
dividendos en el mercado del arte. Al respecto ha dicho: "Para que
un performance esté vivo, tiene que volver a representarse. No hay
ahora ninguna condición clara de cómo debe hacerse esto. Por eso,
creo que el performance no está todavía dentro del mercado del arte
como el video o la fotografía. Sigue estando al margen y creo que
eso es injusto. Debería estar en la misma categoría que las otras
disciplinas". |