PARÍS, 4 de mayo.— La carrera por la presidencia de Francia está en
su recta final y desde el último minuto del viernes los candidatos
François Hollande, del Partido Socialista, y el presidente y
aspirante a la reelección, Nicolás Sarkozy, tuvieron que retirarse
de la escena política hasta este domingo, cuando se efectúe la
segunda vuelta de los comicios.
Cuando restan menos de 48 horas para las elecciones, Hollande se
mantiene como favorito para ocupar el Palacio del Elíseo frente al
aspirante por la Unión para un Movimiento Popular, aunque los
últimos sondeos revelan que Sarkozy redujo su desventaja.
Según los institutos Harris Interactive, TNS Sofres, BVA e Ipsos,
el candidato socialista obtendría entre 52,5 % y 53,5 % de los
votos. Mientras Sarkozy lograría entre 46,5 % y 47,5 %.
AFP refiere que las perspectivas son más que sombrías para el
actual mandatario. No solo todos los sondeos le son desfavorables,
sino que además no logró que acudieran en su apoyo ninguno de los
partidos descalificados en la primera vuelta.
La líder del ultraderechista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen
—quien obtuvo un tercer lugar el pasado 22 de abril con más de seis
millones de sufragios—, llamó implícitamente a votar en blanco, pese
a los muchos intentos de Sarkozy para hacerse con su respaldo.
Fue precisamente la derechización del discurso del Presidente
galo la causa que invocó el candidato François Bayrou (quinto en la
primera ronda), al anunciar que votaría por Hollande, aunque sin dar
consigna de voto a sus partidarios.
El candidato socialista obtuvo, en cambio, el apoyo sin
condiciones del líder del Frente de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon
(cuarto en la primera ronda) y de la ecologista Eva Joly.
Si se confirman los vaticinios, Hollande hará volver al Palacio
del Elíseo al Partido Socialista, después de 17 años de gobiernos
conservadores.