¿La crisis como estímulo?

Madrid aspira este mes a ser candidata olímpica

ALFONSO NACIANCENO

El pasado 14 de febrero, Alejandro Blanco, titular del Comité Olímpico Español (COE), presentó las credenciales de Madrid ante el Comité Olímpico Internacional (COI) para que esa capital aspire a convertirse en candidata a la sede de los Juegos del 2020.

Las otras ciudades pretendientes, Tokio (Japón), Doha (Catar), Bakú (Azerbaiyán) y Estambul (Turquía) igualmente atravesaron el dintel de la puerta de Chateau de Vidy, en Lausana, y entregaron sus documentos oficiales de solicitud. Blanco, previo a poner sus cartas sobre la mesa, también pegó el parche: "España tiene una situación complicada por el tema económico... aunque la crisis debe ser un estímulo", afirmó.

Antes de esa fecha del segundo mes del año —sin aclarar cuáles eran sus fuentes— aseguró que el 75 % de los madrileños y el 84 % de los españoles respaldaban la idea de solicitar (por tercera ocasión tras fallar en el 2012 y 2016) la sede de una cita olímpica.

A principios de abril, las cuatro ciudades envueltas en la puja se sometieron a una videoentrevista ante los expertos del COI, quienes examinaron los proyectos e hicieron preguntas, con las cuentas bien claras de que el máximo organismo deportivo internacional no las considerará oficialmente candidatas para acceder a los Juegos del 2020 hasta que haga el 23 de este mes, en Québec, Canadá, su preselección de finalistas.

Del pasado febrero a la fecha, la situación económica de España —bajo el Gobierno conservador de Mariano Rajoy— ha empeorado. Decenas de miles de personas han salido a las calles (ver el descontento obrero del Primero de Mayo) en protesta por los severos recortes de programas sociales; ha aumentado la carga fiscal que pesa sobre los contribuyentes, y los desempleados sobrepasan los cinco millones, mientras Rajoy ratifica aquello de: si las reformas no traen aparejadas protestas populares, entonces nos quedamos cortos.

La Asamblea de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ACNO), reunida en Moscú el mes pasado, escuchó presentaciones del cuarteto pro sede olímpica 2020, y en esa ocasión no hubo palabra alguna de Blanco. Correspondió —antes de efectuarse ese cónclave— a Víctor Sánchez, consejero delegado de Madrid 2020, acotar con cautela: "La nuestra es una candidatura austera, por la propia dinámica de los tiempos y nuestra filosofía. El COI no está para alardes".

Para nada se le ocurrió citar las cifras aportadas (o exageradas) por Blanco en los inicios de este 2012, cuando también dijo que tenían el 80 % de las instalaciones hechas, lo cual supone la utilización de menos mano de obra para construir las que falten, cuando en realidad el país necesita incrementar sobremanera las plazas en aras de disminuir el desempleo.

No pocos consideran que haber fallado en los concursos del 2012 y 2016 ya fue suficiente, además de no descartar el punto en contra que pueden significar para España sus escándalos de dopajes —temor también expresado por Juan Antonio Samaranch hijo— cuando en febrero halló espacio la disputa con Francia por la sátira de los guiñoles que montó el Canal Plus de la televisión gala para burlarse de sus vecinos.

 

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