Cuando el próximo viernes 11 de mayo, en horas de la mañana,
quede abierta en la planta alta del Gran Teatro la primera de las
muestras colectivas que responden al lema Práctica artística e
imaginarios sociales, la Oncena Bienal de La Habana transformará a
la capital cubana durante un mes en una gigantesca vitrina del arte
contemporáneo a escala planetaria.
A lo largo de esa jornada comenzarán a exhibirse centenares de
obras de artistas de 43 países, con acento especial en los creadores
del Tercer Mundo, en galerías, museos y espacios públicos del centro
histórico habanero, en una tupida trama cuyos epicentros estarán
situados en el Centro Wifredo Lam —institución encargada de la
curaduría principal de la Bienal—, el Centro de Desarrollo de las
Artes Visuales y el Centro Hispanoamericano de Cultura.
El sábado 12 continuará el ciclo de apertura de las exposiciones
centrales del evento en el Instituto Superior de Arte, el Museo
Nacional de Bellas Artes y la Casa del ALBA Cultural; y al día
siguiente en el Pabellón Cuba, Collage Habana, la galería Galiano y
el Malecón desde el parque Maceo hasta la Punta.
Junto a las exposiciones propiamente dichas, habrá un conjunto de
acciones plásticas en plazas, parques y otras áreas urbanas. Y a
partir del lunes 14, durante una semana, sesionará un coloquio en el
que se debatirán las tendencias más actuales de la creación visual y
su impacto social, al tiempo que se inauguren otras muestras y se
realicen performances por parte de artistas invitados.
En esta oportunidad, el llamado programa colateral tendrá como
plato fuerte, en los predios de la Fortaleza de la Cabaña desde el
jueves 10, el más abarcador despliegue del arte cubano contemporáneo
que se haya concebido en los últimos tiempos, con obras de diversos
lenguajes y artistas de varias generaciones.