El jefe del Grupo Nacional de Geriatría y Gerontología del
Ministerio de Salud Pública, profesor Miguel Valdés Mier, quien
asiste al X Seminario Internacional Longevidad Activa y
Satisfactoria, dijo ayer en La Habana que el desarrollo de dos ramas
de la Medicina, la Genética y la Inmunología, vienen contribuyendo a
nuevos conocimientos sobre el proceso de envejecimiento.
Ello permite, indicó, los avances en la Terapia Génica que
posibilitan en la actualidad no solo prolongar la vida humana sino
ofrecerle una mayor calidad.
Sabemos que nuestro organismo cuenta con auténticos "mecánicos"
(genes reparadores). Por ello, "sin dejar lugar a dudas", consideró
que los nuevos hallazgos científicos abrirán el camino a nuevas
expansiones de la vida.
Básicamente los estudios sobre el genoma humano, expuso, han
facilitado conocer la "programación" previa de la existencia de los
sujetos en base a la información genética que reciben de sus
progenitores y hoy es posible afirmar, citó como ejemplo, que hijos
de longevos tienen una mayor tendencia a la longevidad.
Aunque gerontólogos de diversos países han afirmado que en la
actualidad el hombre tiene capacidades potenciales para vivir hasta
los 150 años, el profesor Valdés Mier declinó referirse al tema por
considerarlo aún sin un sustento verdaderamente científico.
Prefirió alertar sobre algunos de los factores que contribuyen al
aceleramiento de la vejez, en primer lugar los hábitos tóxicos como
el cigarro, el alcohol y las drogas "duras", el sedentarismo, la
obesidad, el estrés crónico mantenido y los hábitos inadecuados de
alimentación.
Asimismo, y ello está avalado por estudios realizados en personas
centenarias, el llamado "mal carácter" sostenido y la tendencia a
quejarse en forma continuada acortan la vida. Sin embargo, poseer un
buen sentido del humor la alarga.
Por ello, una fórmula eficaz que debe acompañarnos en el proceso
de envejecimiento, apreció el especialista, es mantener la
combatividad y el optimismo sin abusar del criterio de que cualquier
tiempo pasado fue mejor. Y sobre todo, como ha expresado más de una
vez, "ser lo suficientemente maduros para poder reírnos de nosotros
mismos".