SAN SALVADOR, 3 mayo.— El presidente Mauricio Funes confirmó hoy
que el gobierno estudia el ingreso de El Salvador a Petrocaribe, en
un primer paso como país observador.
El mandatario abordó el tema respondiendo preguntas de
periodistas sobre el asunto y al ser consultado sobre un eventual
ingreso de la nación a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA).
El ingreso a Petrocaribe nos puede beneficiar, y eso es lo que
estamos estudiando, porque podríamos obtener condiciones de pago
diferentes, afirmó.
Tengo entendido que los países que forman parte de Petrocaribe
compran el petróleo ya refinado a PDVSA (Petróleos de Venezuela),
pero lo venden al mismo precio que si se lo compraran a cualquier
transnacional, agregó.
Ahora, vean la diferencia, lo pagan a un plazo mucho más largo y
a un interés mucho más bajo, pero, sobre todo, no lo pagan
totalmente en efectivo, puede pagar con productos y eso se puede
convertir en una especie de estímulo a la actividad productiva de
nuestro país, expresó.
Esto lo estamos estudiando y no sé si lo vamos a lograr concretar
en los dos años de gobierno que me faltan, precisó.
Explicó que el problema del país, importador neto de petróleo, es
su matriz energética, y aseguró que mientras continúe la dependencia
de la quema de hidrocarburos para producir energía, no se resolverá.
Funes fue consultado también sobre la posición favorable a
ingresar al ALBA del Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional (FMLN), la principal fuerza en la alianza de gobierno.
Ellos, como FMLN, -respondió- tienen una visión ideológica sobre
la cual han insistido en estos últimos años, en estos tres de
mandato presidencial mío, y es una visión coherente con sus
creencias, con su proyecto histórico y, por lo tanto, la respeto.
No obstante, aclaró no compartir esa posición, y señaló que el
gobierno se centrará en crear el escenario que permita atraer mayor
inversión extranjera.
Precisó que le apuesta a lograrlo con dos acuerdos suscritos con
Estados Unidos, el Asocio para el Crecimiento y los desembolsos de
un segundo plan conocido como Fomilenio II, así como con los asocios
público-privados.