WASHINGTON, 3 mayo.— Los padres de Robert Champion denunciaron
hoy que la Universidad Florida A M y otras autoridades conspiraron
para encubrir detalles de la muerte del joven afroestadounidense.
Nadie necesita cinco meses para decidir si este caso es un
homicidio o no lo es. Los dolientes han constatado una gran falta de
seriedad en este proceso, remarcó el abogado de la familia,
Christopher Chestnut.
Sospechamos que se activó una conspiración para esconder los
pormenores. Esto es inexcusable, sabemos de testigos que fueron
intimidados y orientados acerca de sus futuras repuestas, subrayó
Chestnut.
Champion falleció en noviembre debido a condiciones
politraumáticas severas que incluyeron huesos rotos y hemorragia
interna luego que compañeros de clase le dieron una paliza de 40
minutos calificada de una broma ritual.
El fiscal estatal de Florida, Lawson Lamar, acusó a 11 de los
involucrados con cargos de felonías de tercer grado y mala conducta,
delitos cuyas máximas sentencias de cárcel son seis años.
La golpiza letal contra Champion coincide con una etapa de gran
descontento entre la comunidad afroamericana tras la muerte del
adolescente negro Trayvon Martin, en Florida, entre otros eventos
recientes con visos de odio racial.
El caso Martin desató una ola de movilizaciones populares en
California, Nueva York, y Florida, además de poner en entredicho una
ley conocida como dispara primero, la cual ya ha provocado otras
reacciones letales de ciudadanos.
Nos hemos convertido en una nación desatinadamente violenta. Si
un negro mata a un blanco, para el primero es la prisión rápido. Si
un blanco mata a un negro, entonces significa que es tiempo de
revueltas, comentó el reverendo y excandidato presidencial Jesse
Jackson.