BRASILIA, 3 mayo.— La presidenta Dilma Rousseff aseguró hoy que
Brasil vive una era de formalización del empleo, contraria a la
situación de desempleo y precarización de la legislación laboral
vivida por países desarrollados debido a la crisis económica.
"A pesar de los impactos inevitables de la crisis internacional,
Brasil pasa por un período de expansión de las oportunidades de
empleo y de renta", apuntó Rousseff en la toma de posesión del nuevo
ministro del Trabajo y el Empleo, Carlos Daudt Brizola, conocido
políticamente como Brizola Neto.
Quedó en el pasado aquella época en que millones de brasileños
necesitaban mendigar para sobrevivir, sostuvo y agregó que "una
situación de más empleo, más trabajadores protegidos es la situación
que vivimos hoy y perseguimos sistemáticamente".
Tras señalar que el desempleo en Brasil en marzo pasado era 6,5
por ciento, la mandataria sostuvo que constituye un contraste
gigante, a su favor, cuando se compara con la situación vivida en
los países de economías desarrolladas, como Estados Unidos y las
naciones de Europa.
En esos países, precisó, el desempleo alcanzó un nivel medio de
10,8 por ciento, llegando a una cota máxima impresionante de 24 por
ciento.
Más adelante, la presidenta sostuvo que Brasil tiene tres grandes
problemas a resolver, hablando desde el punto de vista de metas,
contar con tasas de interés compatibles con las del mercado
internacional, una tasa de cambio que no sea objeto de políticas
expansionistas e impuestos más bajos.
Luego de apuntar que resolver esas tres amarras no se logra de un
día para otro, Rousseff subrayó que en vez de eliminar derechos
sociales y de precarizar las relaciones de trabajo, su gobierno
quiere un país estable, que pueda crecer a través del camino de la
educación y la capacitación de los trabajadores.
Es en esta circunstancia que asume el cargo de ministro del
Trabajo y del Empleo, un joven que representa, incluso en su
apellido Brizola, una historia de más de medio siglo de luchas
sociales, de defensa del interés nacional y de conquistas de
derechos por parte de los trabajadores brasileños.
Brizola Neto, de 34 años, es el nieto del fundador del Partido
Democrático Laborista (PDT, por sus siglas en portugués), Leonel
Brizola, y sobrino nieto de Joao Goulart, expresidente a quien los
militares dieron el golpe de estado, e impusieron una dictadura
castrense de 21 años, entre 1964 y 1985.
La mandataria refirió la coincidencia que a los 34 años, Goulart
fue nombrado ministro del Trabajo del gobierno del presidente
Getulio Vargas. Por ello, investir a Brizola Neto como ministro del
Trabajo y el Empleo refuerza el reconocimiento de mi gobierno de la
importancia histórica del laborismo en Brasil, expresó.