Un equipo de paleontólogos halló en Mongolia fósiles de pulgas
gigantes que vivieron hace 165 millones de años, difundió este
jueves la revista Current Biology.
Esos insectos, 10 veces mayor a las pulgas actuales, tenían una
mandíbula suficientemente fuerte para alimentarse de la sangre de
los dinosaurios, cuya piel era probablemente muy dura, explicaron
expertos de la Universidad Estatal de Oregón.
Su proboscis, apéndice tubular con el que extraían la sangre,
podía causar una sensación parecida a la de una aguja hipodérmica,
comparó George Poinar, quien escribió sobre el descubrimiento en la
publicación especializada, reporta Prensa Latina.
Los restos de las pulgas gigantes encontrados en Mongolia
pertenecen a las especies Pseudopulex jurassicus y Pseudopulex
magnus.
Posiblemente sean ancestros de las pulgas actuales, aunque
pertenecen a un linaje separado y ahora desaparecido.
Estos fósiles están bien conservados y ofrecen información sobre
como pudo ser la vida en los períodos Cretácico y Jurásico.
Las pulgas actuales se alimentan de animales de sangre caliente.
De las dos mil especies que se conocen hoy día, el 94 por ciento
se nutre con la sangre de los mamíferos, y el resto de las aves.