Decididos a exigir garantías sobre la seguridad de la
electronuclear de Kudankulam, en el sureño estado indio de Tamil
Nadu, 24 activistas del Movimiento Popular contra la Energía Nuclear
(Pmane) iniciaron este jueves su tercer día de ayuno.
Este jueves las autoridades estaduales se reunirán para
consensuar una respuesta a los reclamos de los pobladores del
territorio, reporta Prensa Latina.
Estos, entretanto, estarán a la espera para decidir si mantienen
por tiempo indeterminado la huelga hambre e incrementan el número de
participantes.
El líder de Pmane, M. Pushparayan, dijo a la agencia de noticias
IANS que un gran número de mujeres están decididas a secundar la
protesta.
Los lugareños se sienten traicionados por la jefa de Tamil Nadu,
J. Jayalalithaa, quien hasta hace poco apoyó la campaña antinuclear,
pero dio luz verde al proyecto cuando fue reelecta para el cargo en
las recientes elecciones.
Mediante el ayuno, los manifestantes exigen la liberación de
decenas de sus compañeros apresados durante las protestas del pasado
mes.
Los pobladores de Kudankulam y otras localidades vecinas temen
que la electronuclear, dotada de dos reactores de agua presurizada
como los usados en las antiguas repúblicas soviéticas, no resista un
terremoto o un tsunami como los que conmovieron a la ciudad japonesa
de Fukushima en marzo del 2011.
También estamos exigiendo que una comisión nacional independiente
estudie a profundidad la sismicidad de la zona, los efectos de la
planta sobre los suelos, las aguas y los mares cercanos, y que se
realicen simulacros de evacuación en caso de desastre, señaló
Pushparayan.
Pmane exige igualmente a las autoridades estaduales una copia del
acuerdo intergubernamental firmado por la India y Rusia, a fin de
constatar los términos referidos a temas como responsabilidad por
daños nucleares y tratamiento de residuos radiactivos.
Aunque el gobierno federal ha prometió dar una solución práctica
a la controversia, también apuntó que la nuclear es la energía del
futuro y que su importancia no podía ser socavada.
La India es el quinto país del mundo en generación de
electricidad, pero su nimia producción per cápita obliga a decenas
de millones de personas a encender velas o lámparas de aceite cuando
cae la noche, y los frecuentes cortes de suministro causan a la
economía cuantiosas pérdidas.