En declaraciones a la cadena de televisión francesa LCI, Guéant
precisó que "al menos un tercio son personas originarias de Rumanía
y Bulgaria", a los que se les aportó una pequeña cantidad de dinero
para que pudieran regresar a su país.
En el 2011, Francia expulsó a 32 mil 922 inmigrantes, un récord
que
superó el objetivo de 28 mil indocumentados marcado por el
Gobierno. Diez años antes, el número de inmigrantes irregulares
expulsados de Francia fue de 9 000 personas.
Varios analistas apuntan que el recrudecimiento de las posiciones
antiemigrantes del Gobierno galo responden a intereses electorales,
en medio de la crisis económica que vive Europa.